lunes, agosto 31, 2009

Desenlace Mortal (AKA Thriller: A Cruel Picture)

Título: Thriller - En Grym Film


Director: Bo Arne Vibenius


Año: 1974


País: Suecia


Duración: 104











Cuando era una niña, Madeleine fue secuestrada y violada. Ahora es adulta, y ha acabado cayendo en las manos de las redes de prostitución, que aún por encima la han enganchado a la heroína para poder mantenerla bajo sus garras. Pero Madeleine, aún a pesar de parecer ser una chica dócil debido a que nunca habla, no aceptará la realidad tal y como viene, sino que intentará forjarse su propio destino.

Nos encontramos ante un film que representa perfectamente la libertad creativa que se encontró en los setenta gracias a la exploitation (y eso que esto procede de Suecia, país no tan dado a los excesos como el resto de occidente), incluyendo en su metraje escenas de prostitución perversa, chutes, sexo explícito, gore, y, por supuesto, un eje principal centrado en la venganza, esa cosa tan tremendamente cinematográfica y que tantos buenos momentos nos ha dado. Y si no piensen en Kill Bill (en esta crítica tenía que citarlo, pero no quería hacerlo por el tema del parche), o en Oldboy (no piensen en las otras dos de la trilogía del sr. Park, que ya me joden más la teoría). Pues eso, que la venganza mola.

Eso sí, a pesar de que lo violento y lo explícito suelen ser elementos que valoro positivamente, aquí destaca negativamente el hecho de que la pretensión de ser rompedora y explícita se hace demasiado clara, y eso es algo que acaba minando las posibilidades de ser realmente rompedora, puesto que acaba cayendo en el obviar el mensaje de autoafirmación y lucha por la autosuperación para la supervivencia que tienden a tener los films de artes marciales, de donde bebe directamente Thriller en muchas de sus características, y especialmente en esta base de la venganza.

Lo mejor de todo es que, a pesar de ser un film tremendamente exploitation por aquello de lo explícito, lo violento, lo sexual… lo polémico en definitiva, está perfectamente planteado el punto al que el director lo quería llevar para provocar el shock mediante un golpe directo al espectador. Destaco el cuidado que tiene en enfocar un tratamiento lo bastante lento para saber exactamente dónde está la historia y qué es lo que va a suceder a grandes rasgos, pero que avanza continuamente hacia delante, sin pararse a hacer concesiones de ningún tipo ni a entretenerse con posibles tramas secundarias, mostrándonos siempre el punto de vista de Madeleine, para lograr un efecto catártico que nos haga entender su punto de vista, aún a pesar de no abrir la boca en toda la historia.

Y es que todos los elementos técnicos están enfocados y muy bien pensados para lograr este efecto en el espectador, especialmente el montaje, que peca, no obstante, de estar excesivamente cargado de momentos en cámara lenta, especialmente en el tiempo que dura la venganza, y cayendo en un exceso de falta de velocidad y de ritmo por culpa de esta intención de mostrar todo lo más explícito posible. Aún así es destacable el buen trabajo que tiene detrás de las cámaras, con una fotografía perfectamente naturalista, que destaca frente a lo experimental de muchas partes del montaje y determinados planos bastante experimentales que, junto al trabajo con el sonido nos logra introducir mediante efectos extraños en la mente de la protagonista.

Quizás en el aspecto que más floja se encuentre sea en los actores, pero que es una cuestión bastante zafada gracias a ese montaje que citaba y a la ausencia de diálogos en casi todo el film, con actores como Heinz Hopf o la propia Christina Lindberg que, aún sin estar perfectos, logran llegar al nivel básico para el tipo de película que tenemos entre las manos.

Por tanto, un film tremendamente orientado a provocar un shock en los espectadores menos preparados para algo tan duro y explícito, y que en gran medida logra ser entretenido y una muy buena muestra de lo que es la exploitation setentera, pero que peca de intentar mostrarse demasiado y querer ser demasiado rompedora.







PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 8.5
Técnica: 7.5
Guión: 7.5
Actuación: 6.0

TOTAL: 7.5

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domingo, agosto 30, 2009

La Novia Ensangrentada

Título: La Novia Ensangrentada


Director: Vicente Aranda


Año: 1972


País: España


Duración: 100











Una joven pareja de recién casados se van a vivir a la mansión familiar del marido (Simón Andreu). Pero la mujer, Susan (Maribel Martín), no se siente cómoda, y aún por encima los juegos sexuales en los que su marido la envuelve no acaban de hacerle gracia. Este asco hacia el marido se mezcla con una historia antigua de una mujer que mató al suyo en el lecho nupcial, quedándose catatónica, y siendo enterrada viva.

Los placeres de la carne, tanto desde el punto de vista de lo violento como de lo sexual, eran temas más que llamativos para los directores y productores de todo occidente en los años 70 con toda la liberación de los tabúes que comenzaba a llevarse en el mundo del cine, gracias a gentes como el sr. Corman, el sr. Lewis o el sr. Mojica Marins, que buscaban un cine perverso y generoso en dar al espectador el morbo que quería, y que los esquemas de la corrección moral les habían vetado toda la vida.

De este modo, incluso en lugares con un alto nivel de censura como era la España del franquismo, había gente como Vicente Aranda que se subían al carro de la exploitation, pensando solo en vender fuera el producto (dentro había que hacerle demasiados cortes, y eso hacía que estas cintas perdieran su interés). Así, no es raro el encontrarnos films como el presente, más conocidos en el mercado internacional que aquí, especialmente con el sempiterno odio y desconfianza de la gente hacia el género fantástico, hacia todo aquello que no es nuevo y hay que rescatar y hacia el cine español en general. Odio que en ocasiones es bastante lógico, no lo niego, pero siempre hay que dejar un voto de confianza para toda película, que esos tres casos se cumplen en cosas como ¿Quién Puede Matar A Un Niño? o La Hora Incógnita, y son películas más que dignas de ser tenidas en cuenta.

Con estos principios, el film pretende meterse en el concepto de la exploitation (pero quedándose inocente en este sentido en relación a lo que ya se estaba haciendo a lo largo del mundo, aún a pesar de que en menos de 3 minutos ya asistimos a una violación y a un desnudo frontal de la protagonista), contándonos una historia de terror gótico que adapta la novela Carmille recogiendo elementos sueltos para crear una historia nueva, menos centrada en la relación lésbica, y que no acaba de definir el punto de vista de qué personaje tomamos. Esto se debe a que faltan muchos datos tanto del lado del marido como del de Susan, dejando sin concretar un protagonismo, y directamente el espectador se queda sin información sobre lo que ocurre, dejando mucho del desarrollo en manos de los diálogos, y en ocasiones basando estos diálogos en cosas que el espectador ya conocía o suponía.

De hecho, en la cuestión del suspense es también tremendamente inocente y evidente, con momentos como el de la profesora, perfectamente eliminables y que aún por encima no llega a suponer ninguna sorpresa. Y por causa de todo esto, ya que el ritmo se resiente muchísimo, avanzando torpemente durante casi todo el metraje, aún a pesar de que la historia es bastante buena y podría ser bastante interesante.

Además, la factura técnica tampoco ayuda, y salvo esta ambientación gótica (para la cual ayuda mucho el usar una mansión/castillo para grabar) no acaba de ser capaz de definir el film y es en gran medida el verdadero culpable de esta falta de ritmo, resultando todo demasiado plano, y forzando algunos momentos para intentar asustar de un modo tan tópico como puede ser la mano que se posa en el hombro, o sueños que se nos presentan como reales.

La fotografía resulta bastante sencilla, y hay que admitirle unos cuantos aciertos en cuanto a la distribución de algún plano, especialmente los más largos, pero llegando a cagarla con algunos planos totalmente oscurecidos que no nos dejan ver nada, y el montaje no aporta mucho por encima de la triste y vacía dirección, recogiendo errores planteados desde un principio con transiciones bastante ridículas y algunas partes bastante caóticas que deberían ocupar más dentro del metraje final. El sonido, bastante vacío en cuanto al ambiente, como suele ocurrir al tener las voces dobladas y no demasiada preocupación por el sonido directo. De todos modos, a este respecto se deja ver sin problemas.

Los actores, pues pese a este hándicap que siempre supone el doblaje para poder criticarlos, hacen un trabajo bastante bueno en cuanto a sus gestos, logrando dar un mínimo de personalidad a los personajes, especialmente en el caso de Maribel Martín y en el de la niña María-Rosa Rodríguez, quienes consiguen hacernos ver realmente jovencitas débiles e influenciables, y en el caso de la primera con la suficiente edad como para tener en ocasiones una mala hostia considerable que deja al marido en jaque. Marido que por cierto, está bastante mal interpretado por un Simón Andreu que lo hace demasiado plano y vacío, dejándonos ver el guión que podría ser un personaje mucho más perverso y completo de lo que es en realidad.

Por tanto, una historia bastante bien escrita, con buenos momentos, pero que comete demasiados errores en cuanto al ritmo y a ciertas fórmulas supuestamente comerciales que hacen que pierda mucho del interés que podría tener.








PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 6.5
Técnica: 5.5
Guión: 7.5
Actuación: 6.0

TOTAL: 6.5

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viernes, agosto 28, 2009

Jackie Brown

Título: Jackie Brown


Director: Quentin Tarantino


Año: 1997


País: USA


Duración: 154











Jackie Brown (Pam Grier) es una azafata que trabaja pasando dinero a Ordell Robbie (Samuel L. Jackson) en sus viajes desde México. Pero es detenida en el aeropuerto, viéndose envuelta en un engaño perpetrado por la policía para capturar a Ordell, simulando colaborar con ambas partes para poder salvarse y, si es posible, sacar beneficio de la situación.

Cuantas veces hemos visto engaños en el mundo del cine, especialmente entre gentes que buscan el dinero fácil del mundo del crimen, sin dudar en ir cada uno por su lado, engañándonos como espectadores al mismo tiempo que resultan engañados los propios personajes del film. Aunque se nos termine por aclarar todo por si nos perdemos en escenas finales arquetípicas. Casos como Charley Varrick, Ocean’s Eleven o El Golpe se me vienen a la cabeza cuando veo películas como Jackie Brown, por este juego precisamente con el engaño a ambos lados por parte de sus protagonistas.

No obstante, la influencia blaxploitation está ahí claramente, como no podía ser de otro modo teniendo a Pam Grier como protagonista, cortes musicales sacados directamente de Coffy, y un título que directamente homenajea a Foxy Brown (por cierto, Jack Hill, director de estas dos últimas, también recibe su homenaje). Aún así, el estilo no acaba de cuajarse con la historia y personalmente no acabo de ver la influencia más que en esos guiños, en lugar de en la factura o la ambientación.

Adaptado de una novela de Elmore Leonard, el guión no entra en el ritmo habitual de Tarantino, produciéndose un exceso de elipsis y cambios de lugar que afectan a la narración, que de este modo se separa en demasiadas tramas estrechamente ligadas, que tienen por protagonistas a los distintos personajes, en su lucha individual por conseguir el máximo beneficio de toda la operación, jodiendo a los restantes. Lógicamente, la parte de Jackie Brown es la más importante, pero es destacable que no tenga apenas tiempo en pantalla en todo el desarrollo de la primera parte del film, más centrado en presentarnos a Ordell y la situación.

Debido a esto, aunque es una historia que se presenta del modo correcto para no perder al espectador, peca de jugar con demasiados personajes con una personalidad definida, faltándole de este modo tiempo para definir las situaciones todo lo que podría, aún a pesar de sus 150 minutos. El problema está en que no sigue una línea definida en toda la historia, al centrarse más al comienzo en situaciones sin importancia que crean a los personajes y nos hacen entenderlos, mientras que según avanza la historia la situación es la que se lía y deja de lado toda la importancia que parecía que iban a tener algunos personajes, como es el caso de los policías.

Técnicamente, es un film que resulta muy sencillo en su factura, aún a pesar de contar con algunos planos secuencia de esos que Tarantino parece haber aprendido tan bien del sr. Godard, o algunos momentos en los que la cámara se escapa de su posición natural y se va a miradas subjetivas o visiones de planos generales muy largos donde la acción solo responde a un pequeño espacio de toda la pantalla, como le gusta hacer al sr. Angelopoulos, solo que con menos duración y más acción y sentido dramático.

Es destacable también lo limpia que resulta la violencia en el film, sucediendo siempre fuera de cámara, que se sitúa en lugares desde los cuales, como mucho, podemos llegar a ver la sangre que salta contra un parabrisas, por poner un ejemplo. Para esto, emplea más el sonido y la sugestión por guión, y de este modo, centra más la trama en el dinero y en el engaño, como citaba antes, que en toda la sangre y violencia de las cuales se suele decir que Tarantino abusa en todos sus films (como si la violencia y la sangre no fuesen uno de los principios básicos del arte narrativo ya desde cosas como La Ilíada o Edipo Rey)

Analizando el montaje, le echaría en cara todo lo que se marcan las elipsis con los fundidos a negro, llegando a resultar cansinos, y que marcan la fracturación del tiempo narrativo de un modo nada adecuado, puesto que, aunque el espectador sepa entender a dónde se intenta llegar, mentalmente lo saca en demasiadas ocasiones de la historia, evitando una catarsis necesaria para dar fuerza a un relato como el que se nos presenta. De todos modos, momentos como el del probador y la mirada al espejo, logran introducirnos en la psique del personaje con muy buen resultado. La fotografía, bastante sencilla, destacando en sus partes más oscuras, con mucha significación para relacionarnos con los personajes y entenderlos, aún destacando más por su naturalismo.

Las actuaciones, pues encabezadas por una Pam Grier que, aunque en algunas partes no llega a ser demasiado convincente, sí crea a un personaje, con ayuda del guión, completo y definido, exactamente lo mismo que le ocurre a Samuel L. Jackson, quien cae un poco más bajo en los momentos en los que muestra más debilidad, pero lo mejora cuando hace de duro, compensando así al personaje. DeNiro, pues con un personaje muy plano y que no acaba de despertar interés, con una interpretación que no lo define ni como porrero ni como estúpido, pero sí en algo por ahí en medio, confundiendo al espectador respecto a él. Algo similar le ocurre a Robert Forster, quien sucumbe a la personalidad de Jackie Brown y no consigue fuerza para el personaje en ningún momento, a pesar de que sus acciones muestran que sí la tiene. Del resto, destacar a Michael Keaton, que logra crear a un policía realmente ridículo y poco creíble, y no digo esto por mal, sino por bien, ya que el guión parece demandar a gritos que sea un personaje que se fuerza a sí mismo para dar una imagen que no corresponde con su personalidad real.

Vamos, una película correctita, pero que no acaba de introducir a los personajes dentro de la historia, y peca de resultar bastante tópica y simple para la duración que tiene. De todos modos, con algunos momentos destacables, especialmente en los conceptos técnicos.









PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 7.0
Técnica: 8.0
Guión: 6.5
Actuación: 7.5

TOTAL: 7.5

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miércoles, agosto 26, 2009

Foxy Brown

Título: Foxy Brown


Director: Jack Hill


Año: 1974


País: USA


Duración: 94











Dalton Ford (Terry Carter), el novio de Foxy Brown (Pam Grier) es asesinado tras salir del hospital donde le hicieron la cirugía estética para protegerlo de la mafia. Tras esto, Foxy busca venganza desesperadamente, haciendo lo posible por acercarse a los que mataron a su novio y hacerlos sufrir lo máximo posible.

Drogas, prostitutas, mafias y corrupción: las grandes lacras que el cine blaxploitation nos ha enseñado que sufría la población negra en los años setenta con películas como Coffy (que vendría a ser como la primera parte de Foxy Brown), Dolemite o la presente. Bueno, básicamente lo que se sufre en cualquier zona marginal, vamos. De todos modos aquí el mensaje racial no es tan brutal y demagógico como cabría esperar, y a excepción de que los mafiosos y los policías corruptos son actores blancos (de hecho, solo aparecen un par de blancos decentes, y ni siquiera tienen importancia en la trama), no va mucho más allá, evitándonos mucho discurso político en pos de buscar un film de acción empleando estos problemas para crear la trama.

Una trama que se va liando rápidamente en las corruptelas, siguiendo un esquema estructural básico y típico en sus giros argumentales de traiciones, asesinatos y planes para vencer desde dentro al crimen organizado, todo ello con una protagonista muy fuerte e independiente. Con esta estructura, logra un ritmo más que aceptable, y entretiene, pero cae en algunos errores al tirar hacia delante sin mirar los sucesos anteriores, quedando cosas sin explicar, como sería lo referente al entierro de Michael Anderson, Foxy dejando la heroína sin ningún problema físico, o el qué fue de la prostituta a la que ayuda. Todos ellos errores que se quedan al borde de la suspensión de incredulidad, planteando preguntas que nos deberían ser respondidas en pos de una credibilidad más redonda.

Técnicamente, se nos presenta algo bastante simplón, pero no por ello menos efectivo. De hecho, funciona bastante bien, y aunque deja ver sus carencias presupuestales en cuanto a los efectos y las actuaciones en las escenas de acción, esta sencillez en la dirección nos permite introducirnos mucho más en la historia, dejando el trabajo narrativo en manos principalmente del guión y de la acción que ocurre ante la cámara, permitiéndonos olvidar que existe un narrador, al no cometer tampoco errores destacables. Lo mismo ocurre con el montaje, la fotografía y el sonido, sencillamente hechos con oficio, sin errores, pero tampoco teniendo grandes aciertos ni innovaciones.

De todos modos, le echo en cara la linealidad que siguen los aspectos técnicos, creando con ello una ambientación que no acaba de convencerme, especialmente en cuanto a los interiores de la mafia o a la escena que se desarrolla supuestamente en México, que no acaban de romper con el resto del film lo suficiente como para marcar una diferencia con las calles de los barrios bajos o la casa de la propia Foxy, perdiendo la oportunidad de introducir mejor al espectador en la historia.

Pam Grier, por su parte, está convincente en su papel de mujer fuerte en busca de venganza, aunque en el plantel actoral destacaría más a Antonio Fargas, interpretando a su hermano, logrando hacer creíble ese típico personajillo odioso que no es capaz de pensar las consecuencias de sus actos y culpa a su alrededor de no llegar a donde querría estar, en lugar de ver que es su ineptitud lo que lo lastra. Kathryn Loder también está muy bien en su papel, aunque se fuerza en alguna ocasión, pero al menos logra darle bastante profundidad al personaje de proxeneta que interpreta. El otro actor importante, Peter Brown, está correcto, pero sin nada más, mostrándose a veces sumiso y otras poderoso, no dejando muy claro a su personaje.

Vamos, un film discreto, con cosas buenas y cosas malas, y que solo destaca por su característica de la blaxploitation, pero poco más debido a que es tremendamente sencillo y simplón.








PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 7.0
Técnica: 6.5
Guión: 6.5
Actuación: 7.5

TOTAL: 7.0

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Las Vampiras

Título: Vampiros Lesbos


Director: Jess Franco


Año: 1971


País: RFA / España


Duración: 86











Linda (Ewa Strömberg) es una mujer que comienza a tener sueños extraños con una mujer que no conoce. Estos sueños la excitan, pero también le dan mucho miedo. Cuando un día acaba en la isla donde se ambientan esos sueños, con la mujer que también está en ellos, caerá en las garras de esta mujer vampiro, que vive obsesionada con Linda.

El hecho de mezclar vampirismo y erotismo no es algo inusual dentro de la narrativa contemporánea (y ya no tan contemporánea). De hecho, dentro del mundo de los relatos de terror, es quizás el mito más representativo de la sexualidad, mezclando el lado de la violencia y la sangre con el de la dominación y el placer. Y esta sexualidad se ve todavía más marcada cuando no es un vampiro quien posee, sino una vampiresa, tanto en casos heterosexuales como se ve ya en Drácula cuando el protagonista se encuentra con las 3 mujeres en el castillo, como en casos lésbicos, donde podemos ver como ejemplo clásico Carmilla. Ya dentro del audiovisual, también vemos tratamientos con sexualidad evidente en cintas como The Addiction, Entrevista Con El Vampiro, o incluso en el Nosferatu de Murnau existe el componente meramente sexual (nada que ver con la edulcorada versión de Drácula perpetrada por Coppola, donde el amor substituye al sexo y el que resulta dominado por la relación es el vampiro). Y hasta en la música hay ejemplos como Vampiresa Mujer o La Vampireza. Pero sobre todo esto hay estudios más especializados por Internet, así que si quieren los buscan, que aquí estoy para criticar una peli.

No es de extrañar, por tanto, que directores especializados en el mundo del terror y del erotismo, como es el caso del tío Jess, se decidieran a emplear esta excusa para muestra de carne femenina y algo del terror que siempre provocan los vampiros. De todos modos, en este caso el terror no es lo más presente del film, que opta por buscar el lado más sexual de la historia, aunque eso si, desde un punto bastante elegante en casi toda la cinta, cosa que se agradece estéticamente, aunque no aporte nada al desarrollo.

El problema es que la historia que se cuenta es bastante justita y no acaba de presentarse de un modo demasiado claro debido a una excesiva fragmentación de las escenas, y más si tenemos en cuenta el tiempo con que cuentan las de sexo frente a las que importan al desarrollo de la historia (casi como en el porno más tradicional). Lo poco que cuenta, está directamente inspirado en las historias clásicas de vampiros, con la víctima que va a donde vive el vampiro por negocios, la persona loca por culpa del vampiro… lo peor es que el guión no aclara casi nada de estos aspectos ni del interior de ninguno de los personajes, dejando todo en manos de que el espectador se monte su propia historia para poder comprender todo lo que se le cuenta. Lo único medianamente novedoso es el hecho de que el sol no parece afectar a los vampiros, sin necesidad de cruces híbridos como en Blade o brillos horteras en la piel como en Crepúsculo.

Además, a esto se le suma una dirección que, demasiado preocupada por la estética supuestamente elegante y onírica del film, comienza a introducir planos simbólicos de animales (respecto a esto criticar una muestra de maltrato animal al final del film) y a efectuar muchísimos zooms y desenfoques, todo ello sin aportar nada a la historia, sino cargándose su ritmo ya dañado de por sí debido a la carencia de profundidad que citaba antes. Y lo de la estética supuestamente elegante, lo digo porque, aunque es cierto que tiene planos bastante bien hechos y escenas bien planteadas (la del comienzo sería un ejemplo), también hay varias ocasiones donde vemos doblarse sombras, y una fotografía bastante escasa en técnica.

El montaje tampoco ayuda en el ritmo, rompiendo en varias ocasiones los cambios de plano y de escena de un modo demasiado evidente (destaco como muestra del poco saber hacer del montador un zoom desenfocado hacia la protagonista con cambio de plano a un primero (de ella también) al verla su novio en la habitación cuando ya casi estaba en primero con el zoom), llegando a caer incluso en repetición no solo de planos, sino de una escena casi completa. Y el sonido, lo menos malo, ya que al menos no destaca negativamente, a excepción del doblaje ya ni preocupado en que quede correcto, supongo que por estar hechos los diálogos en rodaje en un idioma y el doblaje de la versión original en otro (de esas decisiones de producción que tanto aportaban a las cintas que no sabían ni cuál sería su mercado), e incluso marcando algún tanto a su favor como sería el comienzo, que ya nos mete dentro de la ambientación onírica, o la banda sonora, bastante bien planteada.

Y los actores, pues ayudados enormemente por ese doblaje, que al menos les da algo de sangre y expresividad en sus voces, porque lo que es en sus caras, es difícil saber qué piensan (y eso que se hacen bastantes primeros planos para supuestamente hacérnoslo entender!), aunque reconozco que Soledad Miranda podría ser salvable si el personaje planteado fuese más frío y extraño.

Por tanto, una película mediocre, demasiado lenta y con pretensiones de estética por encima de sus posibilidades, quedándose en algo superficial en su historia, que evidencia demasiado la intención de rellenar metraje constantemente y venderse por los desnudos y el magreo entre mujeres.








PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 4.0
Técnica: 5.5
Guión: 3.5
Actuación: 5.0

TOTAL: 4.5

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lunes, agosto 24, 2009

Coffy

Título: Coffy


Director: Jack Hill


Año: 1973


País: USA


Duración: 91











Coffy (Pam Grier) es una enfermera cuya hermana pequeña ha caído en el mundo de las drogas. Ante esto, decide vengarse de los que la engancharon, acabando por enfrentarse a las altas esferas del crimen que destroza la vida de la población negra. Tras una charla con un policía amigo que acaba con este en el hospital se da cuenta de que deberá estar sola en esta cruzada.

No es fácil pensar en los sesenta/setenta y en la población negra, y no acordarse de Malcolm X, Martin Luther King, y los movimientos por la igualdad de derechos civiles en general. Bien, pues sobre eso es sobre lo que trata, en gran medida, la blaxploitation, y por ende, el presente film, uno de los más característicos del género. Aquí, podemos encontrarnos desde la dura crítica a las pocas oportunidades que los negros que tenían de salir adelante, hasta la facilidad con que podían encontrar drogas, y como la poca unión entre ellos y el venderse a los mafiosos y hombres de negocios blancos solamente les traía más pobreza.

De todos modos, no crean que la tónica general del film es una reflexión y una muestra sociopolítica al estilo de Ken Loach, sino que aquí, el mensaje se combina con su buena dosis de disparos, violencia, tetas, persecuciones… vamos, los elementos básicos y clásicos de toda exploitation que se precie de serlo. Y sobre todo, hechos con un presupuesto limitado que no hace sino darle más encanto a la cinta.

La historia se nos cuenta de un modo bastante veloz, empezando con una escena que deja las cartas sobre la mesa de quién es nuestra protagonista, y a que dedica el tiempo libre. Pronto sabremos sus motivos, y quién está a su lado, para, de este modo, saberlo todo sobre ella y obligar al espectador a ponerse de su lado y sufrir con ella las vicisitudes que irán ocurriendo en su cruzada. Todo ello con un ritmo muy bueno, con un par de giros que dan mucho más dramatismo a la historia, y nos obligan a ver esta situación entre la población negra que citaba antes, y un final con un clímax muy bien logrado. Se le podría achacar, eso sí, un exceso de prostitución sentimental para decantarnos por la opción de apoyar a la protagonista mediante el hecho de mostrarnos un hospital de niños drogadictos (remarcando que consumieron todo tipo de drogas y que el más pequeño solo tiene 9 años), pero que de todos modos no se explota demasiado y es de esos recursos favorables para el ritmo del relato.

Desde el trabajo técnico, pues se logra retratar el ambiente sucio de los barrios bajos donde está situada la historia, con un muy buen trabajo en este sentido también en los interiores que nos muestran la decadencia de las mansiones de los capos de las mafias que controlan todo el percal de las drogas y la prostitución, así como los que se dedican al menudeo en estas lides. Cuenta con un uso de la cámara y una fotografía bastante tradicionales, pero marcados ya por la llegada de los años 70 y las nuevas tendencias que la llegada del cine independiente había traído, con planos menos frontales y menos de libro que en la etapa clásica, dándole un aire más desenfadado a la cinta, pero sin experimentar en absoluto nuevas ideas ni lograr ningún plano especialmente recordable, aunque podría mencionar el zoom hacia la chimenea del proxeneta, al mismo tiempo explicativo y autocensor.

El montaje, al servicio del guión totalmente, consiguiendo un ritmo aceptable en toda la cinta, y solamente con algunos errores de raccord, con un estilo bastante sencillo completamente centrado en la protagonista, y con algún cambio de escena bastante bueno, como la que citaba del centro de niños yonkis. La música, pues bien ambientada para el género blaxploitation, casi toda ella compuesta de un funk que, en ocasiones, nos permite entender mejor lo que tenemos en pantalla con la letra, dando un toque la mar de divertido al film, la verdad.

Donde más falla es en el nivel de actuaciones, con una Pam Grier que, especialmente en los primeros compases de la cinta fuerza demasiado la actuación, mejorando en partes posteriores, logrando dar una personalidad definida a su personaje, y un William Elliot que hace un papel más que decente pese a la poca calidad de los diálogos en más de una ocasión. También querría destacar a Robert DoQui y su estereotipo de proxeneta negro, pero bien interpretado, consiguiendo dar la grima necesaria y demostrar que es un hombre malo al que debemos odiar. El resto, pues dentro de la corrección, y poco más, no destacando ninguno.

Resumiendo, una película que, bajo los divertimentos de la exploitation nos ofrece una reflexión sobre la situación de los negros en la sociedad norteamericana de los años 70, de un modo correcto y entretenido, aunque sin grandes alardes para ello.







PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 8.0
Técnica: 7.5
Guión: 7.0
Actuación: 6.5

TOTAL: 7.5

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sábado, agosto 22, 2009

Pulp Fiction

Título: Pulp Fiction


Director: Quentin Tarantino


Año: 1994


País: USA


Duración: 148











Vincent Vega (John Travolta), y Jules Winnfield (Samuel L. Jackson) son dos matones a sueldo de Marsellus Wallace (Ving Rhames). Éste les encarga misiones que van desde el ir a recuperar una maleta y cargarse a los que lo putearon, hasta entretener a su mujer Mia (Uma Thurman) una noche que él estará fuera. Por otro lado, Marsellus también tiene contactos con boxeadores como Butch (Bruce Willis), que en ocasiones se plantean el timarlo. Con estas premisas, se presentan las tres historias contenidas en un film que sigue las estructuras de las revistas Pulp al contárnoslas en el mismo paquete.

Una obra que resulta un auténtico homenaje a toda la subcultura que mamó el sr. Tarantino a lo largo de toda su vida, convirtiéndose en una obra base para explicar la evolución de la contemporaneidad en el concepto artístico (o postmodernidad para los gafapastas irredentos). Y es que aquí, las referencias están por todas partes, desde diálogos (citaremos a Lash LaRue en el diálogo entre el Lobo (Harvey Keitel) y Vincent), la ropa (vean si no la camiseta de Meteoro (adoro el nombre hispano) que lleva Lance (Eric Stoltz)), fragmentos que ven los personajes (el de Clutch Cargo cuando Butch niño (Chandler Lindauer) está viendo la tele), frases (la cita de Ezequiel 25:17, sacada del comienzo de The Bodyguard), y así hasta la infinidad, especialmente si analizáramos todas las existentes en el JackRabbit’s Slim, que precisamente emplea ambientación basada en la subcultura de los 50.

Con todas estas referencias, el sr. Tarantino hila una historia compleja y bien estructurada, dividida en tres capítulos conectados entre sí, pero con personalidad y desarrollo completo individualmente. Es gracias a esta personalidad independiente que el sentido, a la hora de desordenar el orden cronológico, no se pierde en absoluto, sino que de hecho gana en interés y hace al espectador sentirse más inteligente al obligarlo a ver y entender esos pequeños hilos que los unen y convierten en un film completo y unificado.El problema se plantea en el riesgo a desorientar al espectador al recomenzar 3 veces, pero precisamente estos hilos que las unen permiten plantear un interés ya desde el comienzo, al igual que todo el tiempo a modo de prólogo que existe, que ya nos orienta en dos de las tres historias al adelantarnos pedazos de la última, que podríamos considerar, de este modo, la principal.

Destaca en su guión, también, la cantidad de puntos vacíos que se quedan sin explicar, dando lugar a múltiples explicaciones sobre todo desde el advenimiento de Internet (como la famosa pregunta de qué lleva la maleta, ante la cual mi respuesta favorita es la de que son los diamantes de Reservoir Dogs, muy por encima de la de que es el alma de Marsellus Wallace), y otros puntos no tan negros pero de comprensión más compleja de la que nos tiene habituados el cine comercial como puede ser el hecho de que Mia se mete la heroína de Vincent, o que Marsellus llevaba el café a Vincent y por esto él no se asustó al escuchar entrar a Butch mientras cagaba. Al mismo tiempo se combina con referencias a otros films suyos, tanto los escritos como el único que había dirigido (destaca por conocido el hecho de plantear a Vincent Vega como el supuesto hermano del sr. Rubio de Reservoir Dogs), y con unas dosis de violencia muy arraigadas en la historia, basando en gran medida en esto y en los diálogos perfectamente naturales e inteligentes el gran atractivo de la película en la cuestión más comercial de la misma.

Con esto, crea toda una narrativa compleja, y bien ejecutada, que aún así tiene algún defecto como es el punto del supuesto milagro, que se combina con un error de raccord que hace imposible el decantarse por la razón o por la fe (miren que los agujeros de bala de la pared están antes de que la pistola dispare en esa secuencia, pero no en la anterior que discurre en la casa). Por tanto, se demuestra que el riesgo a depender demasiado del aspecto técnico se paga, y en este caso el montaje juega una mala pasada a la posibilidad de comprender el film de un modo omnisciente.

No obstante, la técnica aquí mostrada en la dirección está muy pulida y planeada, al mismo tiempo que igualmente influenciada que el guión, con homenajes a gente del calibre de Godard y los planos secuencia por el hotel en Alphaville, o el momento en que Marsellus ve a Butch en el coche, idéntico al de Psicosis. Aún así, logra una personalidad propia que vuelve a la película grandilocuente y novedosa, al tiempo que sí deja este aspecto pulp y subcultural con cosas como el ocultar durante mucho tiempo la cara de Marsellus, creando una película fresca y ligera al tiempo que compleja en su análisis. Destacar el juego con el foco siempre definiendo perfectamente a los personajes sobre el fondo, dándoles muchísima personalidad y fuerza, elemento básico para apoyar el guión. Para esto también se suma el montaje, que deriva entre lo dinámico y lo más tranquilo en relación a las formas de los planos, y en relación a las formas de los diálogos (eje fundamental del film al fin y al cabo).

En cuanto al sonido, destacar su música, un aspecto habitualmente muy cuidado en los films de Tarantino, que ya desde el comienzo nos hace una muestra de guiño con el cambio de registro desde el Misirlou a Jungle Boogie mediante un cambio de canal de radio analógica. Y con este eclecticismo continúa, dejándonos escuchar otras grandes canciones como serían Girl, You’ll Be A Woman Soon, o Son Of A Preacher Man, que ambientan al tiempo que en ocasiones hacen ciertos guiños a lo que puede ocurrir con la situación.

Las actuaciones, pues a un nivel muy alto, presentando personajes muy humanos, destacando por encima de los demás John Travolta y sus dejes medio colgados derivados de la drogadicción de su personaje, pero sin caer en el chiste bobo y fácil al respecto, y a Ving Rhames, que realmente llega a acojonar en su papel de Marsellus Wallace, duro, frío y capaz de cualquier cosa (o al menos eso es lo que hace pensar a los demás). De los personajes más secundarios, me quedaría con Harvey Keitel, y su interpretación del señor Lobo (nuevamente basado en otro film, La Asesina, donde de hecho era el propio Keitel quien hacía del personaje que inspiró a Tarantino), dejando perfectamente claro que es el jefe, y que es un sobrado que sabe exactamente lo que hace.

Vamos, un film muy complejo en su forma, del que se pueden analizar un millón de características y aún así seguir dejando muchas en el tintero, que sirve como homenaje a toda la subcultura, y resulta tremendamente entretenido por su ritmo, personajes, y buen planteamiento en general.











PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 8.5
Técnica: 8.5
Guión: 9.0
Actuación: 8.5

TOTAL: 8.5

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viernes, agosto 21, 2009

Las Manos De Orlac

Título: Mad Love


Director: Karl Freund


Año: 1935


País: USA


Duración: 68











El doctor Gogol (Peter Lorre) está profundamente enamorado de una actriz de teatro (Frances Drake). Este amor se acaba convirtiendo en una obsesión cuando ella lo desprecia, motivo por el cual hará lo posible por recuperar las manos de su marido cuando ésta se lo pide, aunque eso pase por transplantarle las de un asesino.

Esa opinión de que el bizarrismo es algo moderno, que antes la gente no se saltaba la moralidad nunca, y que ahora somos mogollón de transgresivos cuando rompemos una barrera moral, es tremendamente falsa. Films como el presente así lo atestiguan, al igual que obras como podrían ser Del Asesinato Planteado Como Una De Las Bellas Artes o las pinturas de Édouard-Henri Avril dejan claro que la evolución hacia la amoralidad, y por tanto, lo que en muchas ocasiones denominamos bizarro, es algo perfectamente común desde nuestros abuelos, o incluso antes.

Y es que aquí, nos encontramos con una historia que combina asesinatos, operaciones extrañas dignas de doctores como Bryukhonenko, mentiras y un amor no correspondido que lleva a la locura de aquel que está acostumbrado a tener éxito en todo lo que se propone. Como pueden ver, algo que va directamente contra las creencias habituales, recogiendo elementos del Grand Guignol (a donde hace referencia la presentación del film), y escogiendo en gran medida la vía de las concepciones psicológicas para entender la evolución de los personajes, jugando incluso con el hecho de que ellos pretenden emplearlas en su favor.

Narrativamente, es un film muy rápido, que logra momentos de tensión y suspense a lo largo de la hora escasa que dura, sorprendiendo al espectador en los giros, perfectamente planteados y situados, y jugando con su conocimiento de ambas partes para poder alimentar todavía más esta tensión, obligándole a empatizar con los personajes para después trastocar esta impresión y destrozar las expectativas.

Se le podría echar en falta, no obstante, la poca presentación que se hace de los personajes y la poca definición que logran hasta bien entrado el film debido a este problema. Cuestión que hace de la primera mitad un film bien distinto de la segunda, más tradicional y lento, a pesar de que se compensa por elementos como el ambientarse en el Grand Gignol, y el propio personaje del doctor Gogol.

Y técnicamente, pues el señor Freund muestra su origen europeo y su aprendizaje del expresionismo, que emplea notablemente para ambientar el interior de la mansión y algunos planos muy concretos, aunque abrazando ya el estilo más cercano a un naturalismo tenebroso, más tradicional del terror americano de esa época, logrando una fotografía y una planificación que realmente funcionan para la historia oscura y extraña que se nos narra.

El ritmo del montaje está también muy bien adaptado a la historia, pausando más las partes menos centradas en el bizarrismo, y permitiendo suplir esta falta de presentación del guión que citaba antes, mostrándonos lo posible la forma psíquica de los personajes. Resaltaría los elementos más experimentales (para la época) como el sueño, con el arquetípico montaje de imágenes perturbadoras superpuestas que en mi opinión, no lleva a ningún lado y no aporta más que pajerismo técnico, y de la visión doble del ama de llaves borracha, que nos ayuda a entender la interpretación de la actriz, al tiempo que le da un detalle muy personal al film.

Además, la música nos acompaña a la perfección durante toda la película, jugando precisamente con el hecho de que uno de los protagonistas es pianista, y por tanto introduciendo muchas partes solamente con piano, pero incluso con música que nos ambienta emocionalmente al tiempo que los personajes están escuchándola, introduciéndonos así en el interior de la historia.

A nivel de los actores, pues destaca enormemente Peter Lorre llevando el papel protagonista y mostrándonos a un personaje muy profundo, que no acaba de entender el funcionamiento del amor, y que por ello va perdiendo la cabeza, logrando que nos apiademos de él ciertas partes y nos parezca absolutamente deleznable en otras. Por su parte, Frances Drake hace un papel bastante bueno también, aunque sin llegar a definirse del todo, especialmente en su relación con Gogol, y forzando sus expresiones, sobre todo en el comienzo de la cinta, donde ella destaca como protagonista. Y Colin Clive pues realmente no acaba de convencerme demasiado, aunque admito que hace un papel correcto para hacerse creíble. El resto del plantel, más que correcto, destacando negativamente la ama de llaves, Sara Haden, que parece más propia de una comedia y no acaba de cuajar dentro de la historia.

Por tanto, un film muy interesante y rompedor, que sigue funcionando en su forma de plantear el terror y el bizarrismo de la historia que cuenta, gracias a un muy buen trabajo desde todas las áreas.










PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 8.0
Técnica: 8.5
Guión: 8.5
Actuación: 8.0

TOTAL: 8.5

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martes, agosto 18, 2009

El Ex-Preso De Corea

Título: Rolling Thunder


Director: John Flynn


Año: 1977


País: USA


Duración: 95











Después de 7 años en la guerra de Vietnam, pasando por el calvario de ser prisionero de guerra, Charles Rane (William Devane) vuelve a su casa. Una vez allí, a pesar de los recibimientos con todos los honores, todo lo que le rodea comienza a torcerse. Su hijo no le recuerda, su mujer está con otro, y cuando parece que nada puede ir peor, ambos son asesinados en un robo en el cual él pierde la mano. Tras ello, todo lo que le queda es la venganza.

Lo de que los veteranos de las guerras son gente que acaba sufriendo al volver a integrarse en la sociedad, es algo que sabemos de sobra gracias al cine. Especialmente, nos lo ha enseñado con la guerra de Vietnam, mediante cintas como Acorralado o El Cazador. En el caso que nos ocupa, también la guerra y sus 7 años de prisionero han dejado graves secuelas en el protagonista, y se aprovecha esto para narrar una historia de venganza, de esas que tan cinematográficas resultan, al estilo de Day Of The Woman o Taxi Driver (con la cual comparte guionista).

De todos modos, lo que me llama la atención de este film es la tremenda sobriedad con que está tratada toda la historia, aún a pesar de ser muy violenta y estar hecha en los setenta, acercándose a películas como Thriller: A Cruel Picture, con la que también concuerda en el aspecto de la mutilación al personaje protagonista. Y es que, a pesar de la seriedad, incluye elementos tales como el garfio que sustituye a la mano del protagonista, o la escopeta recortada a mano, que aquí se quedan lejos del pajerismo y la utilización de las ideas sórdidas como elementos principales de llamada al público que es habitual en el cine que se iba directo a las grindhouses.

Toda esta seriedad, está ya planteada desde el guión, que aporta una narración lenta y poco exagerada, que busca el realismo crudo de una historia perfectamente plausible, y tomándose su tiempo para contárnosla. Y esto, sin sobrar ninguna escena, ni dejar cabos sueltos por ninguna parte en lo que pretende contar, cosa realmente admirable. El problema surge al combinar esta lentitud con la simpleza de la historia, puesto que puede aburrir al espectador, y le alarga demasiado el tiempo de la venganza, haciéndole sufrir con su estructura lineal y uniforme, ya que tampoco existen giros que resulten demoledores, aunque afecten a la trama.

A ello le sumamos un uso de la cámara muy tradicional y sin intenciones de innovación, ayudando en la sobriedad y en el aspecto de plausibilidad del film, pero también llevándolo hacia ese terreno de posibilidad de aburrimiento para el espectador y a un aspecto excesivamente simplista, que no guía emocionalmente y hace perder la fuerza que podría tener el guión. Planteándose una fotografía sin grandes aspavientos, buscando un aspecto serio, sirviendo básicamente para ayudar en la ambientación, y el montaje va por los mismos derroteros, con un ritmo tranquilo, acorde con el guión y evitando errores destacables.

Donde sí veo más errores es en cuanto al sonido, en ocasiones dejando las voces de los actores demasiado bajas en relación al ruido ambiental y haciendo que resulte difícil oírlos, o en otras ocasiones quedando bastante extraño en cuanto a la reverberación en los interiores. La música apenas aparece en toda la cinta más que como elemento de fondo, buscando con esto nuevamente la sobriedad que tanto llevo citada.

Y también delante de las cámaras, el protagonista William Devane nos lleva a esta seriedad, aunque el papel se le queda demasiado importante, y no acaba de llevar correctamente todo el peso del film, dejando a su personaje sin carisma, lo cual sumado a la quietud y tranquilidad propias del personaje, no consigue en el espectador la catarsis necesaria para que funcione correctamente una historia de venganza como la presente. Linda Haynes por su parte, fuerza su personaje demasiado, no resultando creíble en casi ningún momento. Entre el resto, destacaría a un Tommy Lee Jones y a Lawrason Driscoll, con unos personajes que logran interesar más que el protagonista, aunque les falte tiempo en pantalla para desarrollarlos totalmente.

Por tanto, un film interesante hasta cierto punto, pero que podría haber conseguido mucha más fuerza si no fuese por lo simplista del aspecto técnico, ayudando también en esto un guión consistente pero demasiado lento y unos actores que no acaban de estar a la altura.










PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 6.0
Técnica: 5.5
Guión: 7.0
Actuación: 5.5

TOTAL: 6.0

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domingo, agosto 16, 2009

Lemmy Contra Alphaville

Título: Alphaville, Une Étrange Aventure De Lemmy Caution


Director: Jean-Luc Godard


Año: 1965


País: Francia / Italia


Duración: 99












Alphaville es un lugar aparentemente tranquilo, sin malos sentimientos por parte de los ciudadanos, gracias a un sistema controlado de un modo totalmente maquinal. Lemmy (Eddie Constantine) es un agente extranjero que llega para intentar capturar al profesor Von Braun (Howard Vernon), cerebro tras la forma de vida de Alphaville, mucho menos ideal de lo que podría aparentar en un principio.

Al ver este film, resulta difícil no plantearnos si está basado directamente en una obra literaria que desconocemos, gracias al estilo con que está contado, con sus voces en off, las reflexiones del protagonista… Sin embargo, no lo está, aunque sí hay que reconocer que es evidente la influencia de las distopías literarias clásicas como 1984 o Un Mundo Feliz, a la hora de buscar el ambiente, en parte la estructura, y el ritmo necesario para la historia.

De hecho, al igual que la mayoría de distopías, la reflexión filosófica sobre la sociedad moderna es un elemento fundamental, marcando una profunda preocupación hacia la alienación del individuo cada vez mayor, debido a la dependencia de las máquinas, que proporcionan bienestar, pero eliminan gran parte del disfrute de la vida que tienen sociedades menos preocupadas por esta influencia, ya que al cargarse los sentimientos de dolor, también desaparecen los de placer, creándose una sociedad cercana a la que planeaban provocar las vainas de La Invasión De Los Ladrones De Cuerpos. Destacaré también la no pronunciación de este mensaje hacia ninguno de los bloques que dividían al mundo por entonces, lavándose las manos políticamente y reflexionando solo en la filosofía moderna, considerando la diferencia política como dos caras de una misma moneda.

Como decía, la influencia de la literatura es evidente, y el film logra un ritmo más similar al de un libro que al de un film, gracias a las constantes reflexiones que el protagonista hace sobre las situaciones que van ocurriendo, apoyando también la narración en la voz en off del gobierno de Alphaville, y jugando con una subjetividad del personaje de un modo absoluto, puesto que sabemos tanto como él de la acción, pero incluso menos de la situación real de la ciudad y su alienación, obligándonos a pensar y entender por nuestra cuenta si no queremos perder el hilo de lo que ocurre.

Muy inteligente, por tanto, en su planteamiento argumental, y que juega con la diferencia entre la realidad que se ve exteriormente y lo que ocurre, engañando al espectador en más de una ocasión, aún sin trampas narrativas. El problema podría ser la excesiva complejidad con estos juegos de engaños, que pueden llegar a despistar y desorientar totalmente, llevando a un cierto aburrimiento, al sumársele ese tratamiento casi literario que se le da, que en ocasiones es excesivamente pretencioso, como suele ocurrirle al sr. Godard. De todos modos, el público que busca el film no es precisamente generalista, con lo cual opino que se le debe perdonar esto.

Esta literaturización (perdonen la palabra, si tienen una mejor y menos pretenciosa, no dudaré en emplearla) de la historia se logra también mediante una dirección que se apoya en la fotografía y el montaje para jugar a mostrar el interior del personaje y del sistema con multitud de planos detalle que ayudan a subjetivizar el punto de vista hacia el protagonista y narrador, que sabe a grandes rasgos la realidad que se vive el Alphaville, y así nos la va mostrando, al tiempo que avanza la acción con un estilo muy definido con planos nada naturales (juegos de sombras, personajes que se mueven para apoyar a la cámara en lugar de apoyar la conversación…), mezclados con elementos que nos acercan y sumergen en la historia y su realidad como son los planos secuencia por los pasillos o ascensores que nos muestra. De este modo, con toda esta experimentación narrativa también apoya el marcar la transmisión de una sensación de que existe un narrador consciente que nos vela cosas y nos muestra lo que quiere, apoyando esta cuestión literaria nuevamente.

El sonido cobra también una gran importancia, debido a que es como se transmite gran parte de la información, tanto verbal (ya sea en diálogos o en voces en off) como de apoyo al espectador para entender lo que ocurre, estando incluso partes de la acción fuera de plano, llegándose a discernir solamente mediante el sonido. Y al tener esta importancia, creo que debería haber estado más cuidado, puesto que, por ejemplo, la voz de Alpha-60, la máquina que controla todo, no acaba de quedar claro de donde procede hasta ya entrada la historia debido al volumen que tiene sobre el sonido ambiental, pareciendo más una voz que nos narra que una voz que habla con el protagonista (y me quedan dudas de si esto es una intención voluntaria del sr. Godard para obligarnos a pensar qué es esa voz o realmente es un error), o en ocasiones como puede ser la pelea en el baño, no acaba de definir demasiado bien la acción fuera de plano.

Los actores, un gran acierto, con un Eddie Constantine que bebe directamente del cine negro americano para crear su personaje, alejando la historia de la ciencia ficción, y situándose un paso por delante del espectador, que no se identifica con él, sino que lo sigue y atiende como un niño a un cuentacuentos, haciéndome pensar películas como El Halcón Maltés. Y Anna Karina, con un aire de alienación y casi lobotomización por parte del régimen pero haciéndonos ver una vida inconsciente muy potente que nos deja ver una muestra de humanidad.

Por tanto, un film pretencioso, pero que llega a una complejidad acorde con estas pretensiones, que experimenta con la narrativa, y llega a un punto más que interesante de reflexión sobre la relación de la vida humana con la tecnología.











PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 8.0
Técnica: 8.5
Guión: 8.0
Actuación: 8.0

TOTAL: 8.0

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jueves, agosto 13, 2009

La Gran Estafa

Título: Charley Varrick


Director: Don Siegel


Año: 1973


País: USA


Duración: 111












Charley Varrick (Walter Matthau) planea y ejecuta el robo a un pequeño banco del sur de USA. Pero en el robo no todo sale bien. Muere su mujer Nadine (Jacqueline Scott) y otro de los ladrones, y al ir a repartirlo con el que queda vivo, se dan cuenta de que todo ese dinero es, probablemente, de la mafia, que lo quería blanquear. Así que Charley hará lo posible para evitar la persecución a la que será sometido el dinero.

Algo que me encanta del discurso moral, es lo fácilmente que se le pueden tergiversar las cosas para dar la razón a la parte que nos interese, basándonos simplemente en explotar lo bueno que hay dentro de lo malo, y comparándolo con cosas peores. Digo esto porque en este film, en realidad, el protagonista es también el villano. Es el que ha hecho el mal desde el comienzo de la historia, jodiendo a una serie de personas que, lógicamente, lo persiguen, además de no demostrar arrepentimiento a pesar de las consecuencias del robo, y, sin embargo, la película pone de su lado.

Y esto no es solamente por ser quien tiene el máximo carisma, como ocurriría en Ichi The Killer, ni por engañar al espectador, como en tantos films categorizados era yo, y ni siquiera por conceptos de subcultura pop como los asesinos de las sagas de terror como Viernes 13 o Halloween. Sencillamente es por una orientación del discurso que tergiversa y pone al malo como bueno. O quizás tergiverse yo y sea la mafia y los corruptos quienes son los malos. Lo que está claro es que nadie aquí es lo que definiríamos como un buen chico, o al menos nadie que cuente en la historia.

Esta capacidad para situar a Charley Varrick como el bueno se logra gracias a un protagonismo absoluto desde el principio, con un Walter Matthau que consigue un papel perfecto como personaje frío y duro, que calcula todos sus movimientos, y engaña tanto a sus rivales como al espectador, aunque le echaría en cara una falta de expresividad demasiado grande que quita humanidad al personaje en busca de esa frialdad. Por su lado, Joe Don Baker también hace un buen trabajo como asesino, aunque aquí se peca precisamente de lo contrario, de no hacerlo lo suficientemente frío, y por ello no acojonar todo lo que debería.

Y con estos dos personajes, se establece la historia en paralelo, centrándose en Charley Varrick, como decía, pero sin olvidarse de presentar al espectador la persecución, para crear el suspense necesario, al ver como sus planes están peligrando debido a la cercanía cada vez mayor del asesino de la mafia. Planes de los que se calcula perfectamente hasta donde debe verlos el espectador, en un diálogo que a veces cuenta menos de lo que nos hace creer, y otras todo lo contrario. Y parte de ello ambientado en una de mis ciudades favoritas por su nombre: Albuquerque. De todos modos, le echaría en cara algunas escenas y situaciones que parecen incluidas como relleno para hacer más comercial el film, como sería la que hay en la casa de la srta. Ford, y que solo logran perder lógica a los personajes y sus acciones.

Técnicamente, un film perfectamente planteado, de un modo muy clásico, como es de esperar por parte de un director como Don Siegel, pero que aún así emplea algunos movimientos de cámara más veloces y menos estáticos que en lo que entenderíamos por clásico. Se nota en este sentido la cercanía de una obra como Harry El Sucio (por cierto, destacable la referencia a Clint Eastwood, precisamente por esta cercanía), con un aspecto muy similar en cuanto a la sobriedad de la dirección pero la ambientación como film de acción con personaje al que coger cariño a pesar de ser bastante cabrón. De todos modos, la ambientación y la narrativa audiovisual no alcanza a proporcionar la suficiente fuerza como para enganchar al espectador y clavar la película en la retina.

De este modo, la fotografía busca y encuentra un aspecto creíble y bastante natural, aún a pesar de tener algunos planos que se decantan por la estética, especialmente en las transiciones entre escenas. El montaje, jugando con esta narración paralela, peca de introducir demasiados planos para resituar al espectador, dando con ello un aspecto un poco televisivo en ocasiones. Respecto al sonido, a excepción de algunos momentos mal trabajados en la edición como el ruido de fondo en las conversaciones telefónicas, que se fragmenta de un modo extraño, correcto, y con una música que ambienta sin molestar, haciendo su papel tradicional en un historia como esta.

Resumiendo, un film más que correcto, pero con defectos que no le permiten llegar al nivel al que podría con ayuda de un guión más contundente y un mejor planteamiento técnico.











PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 7.0
Técnica: 7.5
Guión: 8.0
Actuación: 7.0

TOTAL: 7.5

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Speedway

Título: Speedway


Director: Norman Taurog


Año: 1968


País: USA


Duración: 94












Steve Grayson (Elvis Presley) es un piloto de carreras que está arrasando en las últimas pruebas. Gracias a ello, está consiguiendo suficiente dinero como para poder ayudar a los que le rodean, además de darse una vida de lujo. El problema surge cuando se descubre que sus impuestos no han sido correctamente pagados por culpa de su mánager, así que empiezan a quitarle los bienes, tanto a él como a los que ha ayudado.

Hay que reconocer que la idea de juntar al rey del rock con la hija de la voz en una misma cinta, debía de ser muy apetecible para cualquier productor, y si además le metemos la emoción de los deportes de motor (aunque sea el NASCAR) por el medio, pues ya está todo organizado para pegar un buen pelotazo. Y es que es esa ventaja del género musical, que se mezclan con todo, como demuestra la existencia de La Leyenda De La Ciudad Sin Nombre, West Side Story, o La Mujer Es Un Buen Negocio (y que a fin de cuentas, los de Manolo Escobar, sería lo más parecido a las de Elvis hecho en España). Y digo musical porque, no se puede tildar de otra cosa teniendo varias canciones metidas con calzador (que este es un género al que le ocurre lo mismo que al porno o al gore, que para coger sus características y meter canciones, a veces hay que excusarse con hilos), aunque lo que prime sea la historia.

El problema, de entrada, está en el combinar las canciones que evidentemente ambos actores protagonistas van a cantar, con estas carreras, sin dejar ninguno de los elementos demasiado de lado. Así que hala, a cantar en bares con coches a modo de mesa (ya saben de donde sale el Jack Rabbit Slim's de Pulp Fiction), y de las carreras metemos unas cuantas imágenes, donde incluimos algunos accidentes, y con ello, especialmente al principio, liamos al espectador, que no es ni capaz de saber en que coche corre Elvis, ni quienes son de su equipo, ni nada. Ni siquiera con la ayuda del comentarista del propio circuito (por suerte, al cabo de un rato sí va quedando claro cual es su equipo y su coche, porque esta primera carrera dura bastante). Y el problema está en que nos lo muestran como si tuviéramos que saberlo, y mucho del tiempo de carrera canta a relleno cosa mala.

Y más o menos, así se va estableciendo la narrativa, con poca información al espectador, que se entera gracias a lo evidente y sencillo de la historia, y preocupándose más de introducir las canciones, (que al principio hasta quedan medianamente lógicas en la historia, hay que admitirlo, aunque después ya estén más forzadas) que en guiarlo. Todo ello pincelado con un montón de momentos de humor bastante simplón que dan un aire fresco y hacen menos evidentes las carencias que tiene la historia y lo poco profundo de sus giros. Lo peor es que argumentalmente podría dar mucho más de sí, aún sin llegar a ser una obra que vaya a ningún lado más que al entretenimiento sin pensar y a hacer caja, pero está demasiado dejada por encima, sin fuerza ni dramatismo.

Esto es culpa, en gran parte, de una dirección que no toma en serio la posibilidad de contar nada, y se queda en una muestra de imágenes que queden medianamente bien conjuntadas, siguiendo las reglas básicas para que no sea un cantazo de un modo correcto, como es de esperar en un director con casi 50 años de carrera, pero sin preocuparse de hacer otra cosa que mostrar lo que hay delante de cámara, que total el público solo quiere ver a Elvis y a Nancy. En cuanto al montaje, algunos fallos de raccord, especialmente en los movimientos de los personajes, y algunas partes que pierden el ritmo, destacando especialmente las carreras por lo que comentaba antes de no permitir al espectador el orientarse bien en la imagen.

Los actores, pues cantar cantan bien, y por supuesto, tienen un dueto (era imposible evitarlo, la verdad es que la tentación debía ser muy fuerte), pero poco más. Sus caras no transmiten nada más que el “nena mira como lo peto” habitual de Elvis, o ese aspecto de perdida que siempre tiene Nancy Sinatra. Y el resto, no destacan precisamente por encima de estos protagonistas, haciendo una honrosa excepción Bill Bixby haciendo de mánager y amigo del protagonista, y que al menos alcanza el nivel al que se orienta a llegar toda la cinta.

En resumen, una película poco interesante, salvo por la presencia de Nancy Sinatra y Elvis Presley en ella, que solo aportan algo a nivel musical, y que intenta entretener, pero apenas lo consigue.










PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 3.5
Técnica: 5.5
Guión: 6.0
Actuación: 4.5

TOTAL: 5.0

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lunes, agosto 10, 2009

¿Dónde Dices Que Vas?

Título: Fandango


Director: Kevin Reynolds


Año: 1985


País: USA


Duración: 91












Los compañeros de piso de Waggener están esperándolo para hacerle una despedida de soltero sorpresa por todo lo alto. Pero cuando llega, éste les cuenta que no se va a casar, puesto que lo han llamado a filas para hacer el servicio militar en plena guerra de Vietnam. Lejos de tomárselo mal, todos juntos toman la decisión de ir a un viaje con el cual recordarán los últimos años, los de la felicidad despreocupada e irresponsable de la juventud.

La capacidad y obsesión del ser humano para recordar épocas pasadas es, cuanto menos, curiosa. Y no simplemente en cuanto a hacer homenajes al tiempo pasado haciendo que se vea mejor con el cristal que miramos, sino precisamente al sentir como nos hacemos mayores y dejamos atrás cosas, que recordamos con cariño y guardamos pensando que tienen un valor especial. Básicamente, este es el eje del film, ambientado unos 14 años antes que el estreno, posiblemente recordando la juventud y el paso a la adultez de sus creadores (Kevin Reynolds, director y guionista, contaría con 19 años en el 1971 en que está ambientado).

Esto, de todos modos, no deja de ser destacable, puesto que hablamos de una década como los ochenta, que vio nacer grandes mitos del género de comedias adolescentes como Porky’s, Más Vale Muerto, La Revancha De Los Novatos…, y este film juega con el punto contrario, no con los adolescentes en la universidad, la pérdida de la virginidad, y todos esos tormentos de los adolescentes, sino del fin de esa época, con unos protagonistas que se empiezan a dar cuenta de que la libertad y el despendole irresponsable se empiezan a quedar atrás, por mucho que les pese.

No es precisamente un principio con el que esté de acuerdo, por lo que me parece un poco deprimente en ese sentido, y desesperanzador sobre el hecho de que la vida nos llevará a todos por delante, aunque no obstante, deja de manifiesto que esa última gran aventura todavía se puede vivir en este ocaso de la juventud, y por tanto, con cualquier edad que tengamos, cosa que le honra involuntariamente en su afán de divertir como una road movie adolescente a pesar de esa falta de perspectiva sobre lo que nos intenta contar. Además, hay que tener en cuenta la explicación sobre lo que es un Fandango al comienzo de la cinta, (recurso copiado en Pulp Fiction), que nos lo describe, además de como un baile, como una idea loca, supuestamente evidenciando que los personajes emprenden una aventura sin sentido y arriesgada, cuando solo se van de viaje a recordar tiempos pasados (aunque admito que cosas como la idea del tren, sí son bastante locas y sinsentido).

Este aspecto de road movie, de hecho, es uno de sus puntos fuertes de cara al entretenimiento, puesto que plantea varias situaciones disparatadas, pero también débil, por la poca conexión entre ellas, especialmente el momento con las crías, que solo se emplea para un poco de propaganda antibelicista recordando el Vietnam (algo loable, pero nada novedoso en 1985, con cosas como Hair, Acorralado o Apocalypse Now ya estrenadas unos años antes), y para mostrarnos una vez más que nuestros protagonistas son mayores, sobrando en gran medida. De este modo, el entretenimiento está logrado, pero hay un exceso de fragmentación entre las escenas, que, no obstante, está bastante bien solventado con el guión para no ir demasiado a tropezones.

De hecho, el ritmo del montaje es bastante adecuado para la historia que se narra, permitiéndole ir desde la comedia hasta el sentimentalismo de pastel del recuerdo con solvencia, funcionando en ambos casos. Para ello, ayuda también la fotografía, muy natural y ochentera, y una dirección sencilla que juega más con el guión que con la narrativa audiovisual. Su principal defecto es la mala ambientación, puesto que apenas parece estar ambientada en los años 70, y deja solamente este aspecto para hacer la ya comentada crítica al Vietnam y mostrar lo poco interesados que estaban los jóvenes en defender su país en realidad.

Y los actores, pues destacar que el aspecto de Kevin Costner no es precisamente el de alguien que suponemos tiene entre 21 y 25 años, pero aún así logra dar un buen carácter al personaje, supuestamente estereotipo alocado, pero aquí un poco más complejo (no crean que muchísimo), estereotipo en el cual si van cayendo los otros protagonistas, con el excesivamente responsable y gruñón (Judd Nelson), el raro, callado e inteligente (Chuck Bush) y el otro, que vale para hilar la historia aunque no nos importe un carajo (Sam Robards), que cumplen, con sus buenos y malos momentos, en unos papeles bastante sencillos. Pondría un poco por encima a Chuck Bush, pero ayudado porque su personaje es el que más chicha tiene. A esto le sumamos unos secundarios que hagan muestra de rareza, tenga o no sentido, donde destaca en importancia Lester Griffin totalmente ciego y pasado, exagerando en más de una ocasión el chiste porrero de la lerdez.

Vamos, un film entretenido sin mucho más, que intenta coger las comedias sexuales adolescentes y darles la vuelta en forma de road movie, pero que peca de caer en tópicos en cuanto a la visión que da, bajando así el listón por ponerse seria y sentimental en lugar de explotar solamente el aspecto del entretenimiento en un guión que es lo que pide.











PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 7.0
Técnica: 7.0
Guión: 6.5
Actuación: 7.0

TOTAL: 7.0

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Reservoir Dogs

Título: Reservoir Dogs


Director: Quentin Tarantino


Año: 1992


País: USA


Duración: 99












Cinco hombres que no se conocen de nada, acaban trabajando juntos para atracar un banco, guiados por un jefe, Joe (Lawrence Tierney) y su hijo, Eddie (Chris Penn), los únicos que los conocen con anterioridad. Pero en el atraco, las cosas no salen bien y todo termina en un tiroteo. Lo supervivientes van llegando al almacén donde se supone que se repartirían el botín, y allí se echan en cara que alguno de ellos es un policía infiltrado, aunque les es difícil saber quién teniendo en cuenta lo poco que saben unos de otros.

Corría el año 92, y un cinéfago empedernido con solo un film inédito a sus espaldas encontraba apoyo por gente del nivel de Harvey Keitel en la producción (e interpretación) de su primera película con medios. El guión, creado a partir de los conocimientos del señor Tarantino, que así se llamaba este muchacho, cogía elementos bebedores de la subcultura pop constantemente (diálogos ya en los anales de la cinefilia y cinefagia como el del tema Like A Virgin de Madonna, o los comentarios sobre Los 4 Fantásticos) y de esta cinefagia que citaba antes (ya directamente incluidos en la historia, como es la trama relativamente cercana a City On Fire, homenajes casi ocultos y aparentemente incidentales como el hecho de que en el remake americano de Al Final De La Escapada, Vivir Sin Aliento, también aparecía un póster de Estela Plateada, al igual que en la habitación del Sr. Naranja (Tim Roth), o diálogos en los que se cita a Charles Bronson). Incluso querría destacar la referencia a Dillinger y su muerte, perfectamente plausible respecto a la película o a la realidad. Todo ello, con diálogos llenos de un lenguaje coloquial y lleno de tacos que no hace sino hacerlos más creíbles.

Vamos, ese tipo de formas de referenciar a lo subcultural de la realidad, que suele considerarse una de las bases de lo que algunos denominan postmodernidad, aunque algunos prefiramos el término contemporaneidad. Y realmente, funciona enormemente para darle credibilidad a la historia, acercando a los personajes al espectador, al introducirlos en un universo común, a pesar de ser miembros del crimen organizado. Sé que esto que estoy diciendo no es nada nuevo, y está analizado un millón de veces, pero creo importante recalcarlo, aunque no profundizaré más en ello.

De este modo, la narración se desestructura mediante varios flashbacks que nos llevan a ver las vicisitudes de los personajes tras el atraco, en el viaje hasta el almacén donde se desarrolla la línea temporal principal, o a los momentos previos, con la preparación del equipo, las reuniones, etc. Manteniéndose durante todo el tiempo el juego con el espectador, ocultándole la identidad del topo infiltrado el tiempo necesario para engancharle, y después llevándole por todo el desenlace hilando de un modo realmente bueno.

Además, se juega con algunos mcguffins que no afectan en absoluto al desarrollo de la historia, pero que dejan entrever partes de las personalidades de los personajes, que no hablan entre ellos sobre sus vidas privadas, y tampoco a nosotros nos dejan ver demasiadas cosas, al tiempo que acaban de perfeccionar detalles de la historia. Y aún por encima, jugando muchísimo con el relato que los personajes hacen de lo ocurrido para situarnos a nosotros, al tiempo que ellos piensan, reflexionan y discuten para entenderlo, abaratando costes en acción al tiempo que da profundidad a los personajes.

Y todo esto se cuenta con un cuidado tratamiento estético y formal, muy inteligente y que no rehuye del clásico, al tiempo que introduce elementos más propios del cine moderno, resultando de ello momentos como el plano secuencia que sigue al Sr. Rubio (Michael Madsen) a recoger la lata de gasolina, perfecto en cámara, ritmo y sonido, la narración del Sr. Naranja de la anécdota de la droga, lleno de elipsis y juegos metanarrativos, o el juego de la no evidencia de la violencia, dejando a la mente del espectador crear algunos de los momentos como la oreja cortada.Y la banda sonora, también exquisita en cuanto a recoger canciones míticas que dan mucha personalidad a la película y ambientan a la perfección.

La principal pega que le podríamos echar en cara serían algunos errores de raccord como la radio que nadie apaga en la tortura del poli y aún así deja de sonar (que es un elemento irreal, pero que funciona excepcionalmente bien dramáticamente), o algún plano que evidencia demasiado la cámara, como ese en el que vemos en primer plano la nuca del poli, y al fondo, con un foco distinto, al Sr. Naranja moribundo, marcando diferencias entre ellos, pero sacando al espectador del film al pensar en lo raro que queda.

Y la banda, perfectamente interpretada por todos los actores, especialmente Michael Madsen y su aspecto de matón totalmente loco, y Harvey Keitel como el gángster leal y bueno aún a pesar de su profesión. Tim Roth, pues con algún momento algo exagerado pero a buen nivel en la mayoría del tiempo, especialmente en el discurso que suelta a la banda, quedánose Chris Penn por debajo, ya que no acaba de definir al personaje y su nivel de responsabilidad y seriedad, forzándolo un poco, y Steve Buscemi, quien tampoco logra acabar de perfilarse como se perfilan el resto de los personajes que llegan al almacén. Y los que están de apoyo dramático, pues haciendo su trabajo, destacando Samuel L. Jackson como el poli que enseña al topo a engañar al resto, al que parece faltarle tiempo para crear algo más interesante.

Por tanto, un film que resulta tremendamente interesante tanto desde el punto de vista de la historia y sus referencias, como en cuanto a la narrativa audiovisual empleada, con todo, o prácticamente todo, en su sitio a la perfección.










PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 8.0
Técnica: 8.5
Guión: 9.0
Actuación: 8.0

TOTAL: 8.5

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domingo, agosto 09, 2009

Pelham 1.2.3.

Título: The Taking of Pelham One Two Three


Director: Joseph Sargent


Año: 1974


País: USA


Duración: 104












Al metro que sale de Pelham a las 12.30 se suben cuatro hombres con una vestimenta muy similar, que pronto secuestran el tren. Impresionadas ante lo absurdo que parece secuestrar un metro, al estar metido en un túnel, las fuerzas del orden no saben exactamente como reaccionar y solucionar la crisis, teniendo que verse por fuerza obligados a negociar con los secuestradores mientras piensan el modo de poder detener a los secuestradores.

Hoy en día, con todas las medidas de supuesta seguridad y control a las que estamos sometidos a la hora de emplear cualquier transporte público con vigilancia, cacheos, y una tremenda presión policial, se demuestra empíricamente el miedo que siempre nos ha provocado el subirnos en un transporte donde estamos a merced de las capacidades de un desconocido, y donde cualquiera podría subir al igual que nosotros, aunque tenga peores intenciones. Por ello, el mundo del celuloide lo ha explotado en más de una ocasión, tanto en trenes como es el caso que nos ocupa o Asalto Y Robo A Un Tren, como en aviones como en Delta Force, Aeropuerto o Aterriza Como Puedas o incluso en autobuses como el caso de Speed.

De hecho, es el encierro y la imposibilidad de salir lo que nos aterroriza en estos casos, produciéndose una catarsis más hacia los rehenes, que con los verdaderos protagonistas en forma de secuestradores o de policías. Es por esto que mientras veía Pelham 1, 2, 3, de pronto recordé el film poco posterior Asalto A La Comisaría Del Distrito 13, con la que comparte además de características narrativas, la curiosidad de ser contemporánea tanto en el original (Pelham es del 74, Asalto del 76) como en el remake (Pelham en el 09, Asalto en el 05).

Pero centrémonos en Pelham, donde la narrativa se debate entre el interior del vagón y el exterior, permitiéndonos observar como van las negociaciones desde ambos bandos, en un trabajo omnisciente que lleva al espectador al sufrimiento por las víctimas que citaba antes, basando todo el suspense en la supervivencia de ellos, que son realmente los débiles e indefensos, y conociendo las acciones de los que tienen poder de decisión. Gracias a esta dualidad narrativa, logra mantener la tensión todo el tiempo, con ambos bandos intentando ser más listo que el otro, y con el riesgo siempre sobrevolando el interior del tren, ya que no sabemos nunca los planes de la operación, ni sabemos nada sobre los secuestradores (ni siquiera sus nombres, puesto que se llaman con colores, idea que copiaría Reservoir Dogs), con lo cual no sabemos si las decisiones de la policía son las correctas para salvar a los rehenes.

Lo que le echo en cara, no obstante, es el hecho de que solamente sigue la trama, empleando muchísimo el diálogo, como es lógico al tratarse de las negociaciones, pero que llega a un momento que acaba por saturar al espectador, al estar el tren parado y ser mucho diálogo mediante teléfono de emergencia. Y de hecho, los momentos que escapa de este juego entre los bandos, como podría ser las escenas con el alcalde de la ciudad, no se aprovechan lo suficiente, aún a pesar de tener momentos de crítica y de un cierto humor, cargándose el ritmo en lugar de simplemente aliviar tensión a la trama y dar variedad al conjunto del film, como debería ser su cometido (desconozco si son comunes al libro, pero me da la impresión de que son precisamente las de relleno).

En el plano técnico, se trata de un film correcto, que no hace grandes alardes, pero logra una fotografía que ambienta de un modo creíble y sencillo, y una selección de planos y montaje con un buen ritmo, que juega con esa narrativa en paralelo que reflejaba más arriba, permitiendo al espectador estar bien situado sin perderse (aunque hay que decir que lo simple y directo de la historia ayudan enormemente en este sentido). En cuanto al sonido, pues básicamente lo mismo, sin destacar, ayudando en la ambientación, y siendo muy correcto, permitiendo todos los aspectos técnicos que sobresalga la historia y sea esta quien cobre importancia junto con los actores.

Actores que están a un buen nivel, especialmente en el bando de los secuestradores, quienes logran una personalidad muy marcada de sus personajes mediante su comportamiento y su aspecto ante la cámara, especialmente Hector Elizondo, el señor gris, el más cabrón de todos. En el lado de la policía, un Walter Matthau que convence, pero sin llevar a su personaje mucho más allá de lo que es un estereotipo de poli bueno e inteligente que piensa y negocia con todos al mismo tiempo.

En resumen, una película bien pensada y bien planteada, que no es perfecta y es bastante simple, pero que resulta efectiva en cuanto a entretener y permitirnos disfrutar y sufrir en muchas de sus partes, que es lo que pretende a fin de cuentas.









PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 7.5
Técnica: 7.0
Guión: 8.0
Actuación: 7.5

TOTAL: 7.5

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