viernes, agosto 21, 2009

Las Manos De Orlac

Título: Mad Love


Director: Karl Freund


Año: 1935


País: USA


Duración: 68











El doctor Gogol (Peter Lorre) está profundamente enamorado de una actriz de teatro (Frances Drake). Este amor se acaba convirtiendo en una obsesión cuando ella lo desprecia, motivo por el cual hará lo posible por recuperar las manos de su marido cuando ésta se lo pide, aunque eso pase por transplantarle las de un asesino.

Esa opinión de que el bizarrismo es algo moderno, que antes la gente no se saltaba la moralidad nunca, y que ahora somos mogollón de transgresivos cuando rompemos una barrera moral, es tremendamente falsa. Films como el presente así lo atestiguan, al igual que obras como podrían ser Del Asesinato Planteado Como Una De Las Bellas Artes o las pinturas de Édouard-Henri Avril dejan claro que la evolución hacia la amoralidad, y por tanto, lo que en muchas ocasiones denominamos bizarro, es algo perfectamente común desde nuestros abuelos, o incluso antes.

Y es que aquí, nos encontramos con una historia que combina asesinatos, operaciones extrañas dignas de doctores como Bryukhonenko, mentiras y un amor no correspondido que lleva a la locura de aquel que está acostumbrado a tener éxito en todo lo que se propone. Como pueden ver, algo que va directamente contra las creencias habituales, recogiendo elementos del Grand Guignol (a donde hace referencia la presentación del film), y escogiendo en gran medida la vía de las concepciones psicológicas para entender la evolución de los personajes, jugando incluso con el hecho de que ellos pretenden emplearlas en su favor.

Narrativamente, es un film muy rápido, que logra momentos de tensión y suspense a lo largo de la hora escasa que dura, sorprendiendo al espectador en los giros, perfectamente planteados y situados, y jugando con su conocimiento de ambas partes para poder alimentar todavía más esta tensión, obligándole a empatizar con los personajes para después trastocar esta impresión y destrozar las expectativas.

Se le podría echar en falta, no obstante, la poca presentación que se hace de los personajes y la poca definición que logran hasta bien entrado el film debido a este problema. Cuestión que hace de la primera mitad un film bien distinto de la segunda, más tradicional y lento, a pesar de que se compensa por elementos como el ambientarse en el Grand Gignol, y el propio personaje del doctor Gogol.

Y técnicamente, pues el señor Freund muestra su origen europeo y su aprendizaje del expresionismo, que emplea notablemente para ambientar el interior de la mansión y algunos planos muy concretos, aunque abrazando ya el estilo más cercano a un naturalismo tenebroso, más tradicional del terror americano de esa época, logrando una fotografía y una planificación que realmente funcionan para la historia oscura y extraña que se nos narra.

El ritmo del montaje está también muy bien adaptado a la historia, pausando más las partes menos centradas en el bizarrismo, y permitiendo suplir esta falta de presentación del guión que citaba antes, mostrándonos lo posible la forma psíquica de los personajes. Resaltaría los elementos más experimentales (para la época) como el sueño, con el arquetípico montaje de imágenes perturbadoras superpuestas que en mi opinión, no lleva a ningún lado y no aporta más que pajerismo técnico, y de la visión doble del ama de llaves borracha, que nos ayuda a entender la interpretación de la actriz, al tiempo que le da un detalle muy personal al film.

Además, la música nos acompaña a la perfección durante toda la película, jugando precisamente con el hecho de que uno de los protagonistas es pianista, y por tanto introduciendo muchas partes solamente con piano, pero incluso con música que nos ambienta emocionalmente al tiempo que los personajes están escuchándola, introduciéndonos así en el interior de la historia.

A nivel de los actores, pues destaca enormemente Peter Lorre llevando el papel protagonista y mostrándonos a un personaje muy profundo, que no acaba de entender el funcionamiento del amor, y que por ello va perdiendo la cabeza, logrando que nos apiademos de él ciertas partes y nos parezca absolutamente deleznable en otras. Por su parte, Frances Drake hace un papel bastante bueno también, aunque sin llegar a definirse del todo, especialmente en su relación con Gogol, y forzando sus expresiones, sobre todo en el comienzo de la cinta, donde ella destaca como protagonista. Y Colin Clive pues realmente no acaba de convencerme demasiado, aunque admito que hace un papel correcto para hacerse creíble. El resto del plantel, más que correcto, destacando negativamente la ama de llaves, Sara Haden, que parece más propia de una comedia y no acaba de cuajar dentro de la historia.

Por tanto, un film muy interesante y rompedor, que sigue funcionando en su forma de plantear el terror y el bizarrismo de la historia que cuenta, gracias a un muy buen trabajo desde todas las áreas.










PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 8.0
Técnica: 8.5
Guión: 8.5
Actuación: 8.0

TOTAL: 8.5

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