miércoles, septiembre 16, 2009

Grindhouse

Título: Grindhouse


Director: Robert Rodriguez / Quentin Tarantino / Rob Zombie / Edgar Wright / Eli Roth


Año: 2007


País: USA


Duración: 191











La cinta se divide en dos películas, que se basan en los estereotipos del cine exploitation para hacerle un homenaje, acompañadas por trailers falsos también orientados a este homenaje. Así, partimos de un trailer sobre un mexicano que se venga de los que lo traicionaron, para pasar a la primera película, donde a causa de un gas de origen militar, la población se va transformando en zombies, dependiendo toda la supervivencia de personajes muy variados entre los que destacan El Wray (Freddy Rodríguez) y su ex novia Cherry Darling (Rose MacGowan). Tras otros tres trailers, uno sobre mujeres lobo en el ejército nazi, otro de una casa donde los crímenes se cometen en cuanto los protagonistas hacen cualquier cosa y otro sobre asesinatos en el día de acción de gracias, se pasa a la segunda película, donde un doble de acción loco emplea su coche para asesinar a mujeres jóvenes.

Lo cierto es que la idea de una película homenaje a las grindhouse hecha a cuatro manos (más otras seis manos en los trailers) mediante dos fragmentos semiindependientes filmados y escritos al estilo de los films exploitation, me parece algo jodidamente grande, y especialmente si está conseguido del modo que la presente cinta lo está, dando el aspecto perfecto y logrando que, en un visionado en grupo, la experiencia sea completa para lo que representaban esas grindhouse. O al menos, a cómo nos las imaginamos los que no vivimos esa época pero aún así nos resulta interesante.

De este modo, en la sección dirigida por el sr. Rodríguez, se nos plantea una peli de zombies a la vieja usanza, que sería perfectamente plausible 25 o 30 años antes de su producción, bebiendo enormemente del sr. O’Bannon y su El Retorno De Los Muertos Vivientes en cuanto a la ambientación bastante festiva, la capacidad de los zombies para hablar aún estando contagiados y la presencia militar y origen de la enfermedad, aunque aquí no sólo buscan cerebros, retomando esto de La Noche De Los Muertos Vivientes y siguientes films de la saga del sr. Romero. Con esta base, en esta sección la estructura es canónica, repartiéndose el protagonismo entre varias tramas protagonizadas por tópicos como policías, el tipo duro y su novia o médicos, que van a desembocar a un punto común de cara a la defensa ante los zombies, usando en todo ello un tinte de exploitation sin límite, sirviendo como ejemplo de esto la metralleta en la pierna de Rose McGowan, o los zombies aniquilados con el helicóptero, cosa muy divertida que curiosamente también aparecería en 28 Semanas Después, estrenada el mismo año (y no se quien copió a quien la idea).

A pesar de todo ello, el ritmo se resiente en ciertos momentos, debido a la falta de personalidad de algunos de los personajes y a la repetición en que se cae al explicar todas las partes dramáticas y dejar bastante de lado el leitmotiv básico que son los zombies. Aún así, mediante el juego con la película gastada y las malas condiciones en que estaban las películas de las grindhouse, se llega a un punto muy interesante narrativamente, especialmente en cuanto al rollo perdido, empleado de un modo que sencillamente, nos lleva a lo que nos interesa y se deja de zarandajas. Una pena que en el fragmento del sr. Tarantino este guiño esté mucho menos conseguido y la elipsis que supone no esté tan bien aprovechada.

Y es que el fragmento de Tarantino sí alcanza un ritmo más interesante, moviéndose entre los films de coches como sería Punto Límite: Cero o 60 Segundos, que los personajes citan constantemente (con una buena rajada al remake de 60 segundos incluída), o Convoy, de donde sale el pato que lleva Stuntman Mike (Kurt Russell) en su coche, pero con una gran influencia de las pelis de asesinos como los giallos (sirvan El Pájaro De Las Plumas De Cristal o Torso como ejemplos), y de las pelis del sr. Meyer por sus protagonistas fuertes y decididas (y aquí citaría Faster, Pussycat! Kill! Kill! por aquello de la similitud temática y también por la camiseta que lleva Shanna (Jordan Ladd) con una imagen de Tura Satana). Aquí la estructura se presenta más alterada, formando un film con más importancia y marca de autor que lo que sería Planet Terror, puesto que se segmentaría en dos pedazos, cada uno con su presentación, su nudo y su desenlace para explicarnos el primero quien es exactamente Suntman Mike y el segundo mostrarnos el encontronazo de las chicas con él. El problema que presenta esta segunda película es el riesgo a que el espectador no sepa con quién identificarse y se desoriente, al desaparecer casi absolutamente al que teníamos por protagonista en la segunda mitad, aunque al final acabe apareciendo.

Todo esto se presenta con grandes guiños entre ambos segmentos, y así el hospital y la doctora Block (Marley Shenton) aparecen en ambas, o en la radio de Planet Terror se dedica un tema a Jungle Julia (Sydney Tamiia Poitier), que veremos morir después en Death Proof, situando así cronológicamente antes Death Proof que Planet Terror pero ambientadas en un mundo común. Otro caso sería el de actores que salen en ambas en distintos papeles, como es el caso de Rose MacGowan o el propio Tarantino, jugando todo ello con el espíritu de las exploitation y su recurrencia actoral.

Y no podemos olvidar los trailers falsos, que están ahí finalizando la experiencia, dando mucha importancia al bizarrismo de la mezcla de ideas de las exploitations como es el caso del fragmento dirigido por Rob Zombie, a camino entre Ilsa, La Loba De Las SS y Werewolves On Wheels, o el trailer de Machete, que mezcla películas como La Ley De Murphy con Desperado en lo que se podría denominar mexploitation de acción (como si Desperado no lo fuese). Además, estos trailers siguen los mismos juegos con las referencias a un mismo mundo y actores comunes que las películas, y resaltando también el anuncio de comida de los Acuña Brothers, referencia directa a Rolling Thunder.

Técnicamente, todo el conjunto está marcado por el juego con la mala calidad de las copias que se exhibían, remarcándose todo lo dirigido por Rodríguez, tremendamente gastado, y empleando precisamente estos defectos para recalcar momentos del guión, o zonas de la pantalla, y dando mucha más tensión en determinadas escenas sencillamente introduciendo suciedad o variando el color del tinte, como es el caso del momento final de Bruce Willis, consiguiendo así una personalidad muy propia empleando de modo inteligente estos aspectos. En la parte de Tarantino este aspecto se cuida menos, y salvo el grano y ciertas partes quemadas, apenas cobra importancia, y de hecho no consigue emplearlo para jugar con ello narrativamente, sino que se queda en algo meramente estético.

Además en Planet Terror se nos plantea un film con muchos efectos, muy bien logrados, puesto que cosas como la pierna amputada y sus accesorios parecen muy creíbles, aunque el CGI cante en algunas ocasiones, como es el caso de los zombies derritiéndose, cosa que se oculta también con la película gastada en más de una ocasión. La ambientación y la fotografía lograda aquí, como decía antes, bebe muchísimo de los zombies del sr. O’Bannon, pero también en cierto modo de los del sr. Fulci en Nueva York Bajo El Terror De Los Zombi, Miedo En La Ciudad De Los Muertos Vivientes o Zombie 3. El montaje juega con las distintas tramas, estableciéndose excesivamente en paralelo, sin dejar que la trama evolucione demasiado bien cronológicamente, principal error del ritmo que presenta. Destacar la música, por supuesto compuesta por el propio Rodriguez, y que bebe directamente de la música de los Goblin, esencial para la evolución del género, pero con una cierta personalidad que ayuda a la ambientación texana del guión.

Death Proof por su parte se orienta más hacia un cine donde priman los diálogos, y de hecho, es con lo que juega principalmente, introduciéndonos en la historia mediante juegos de planos muy largos en tiempo donde solo hablan, destacándose las secuencias de carretera, filmadas con un muy buen trabajo de los dobles o de los efectos (momentos en los que Zoe (Zoe Bell) parece estar encima del coche todo el tiempo, aguantando embestidas, y saltos como el del final, similar a los de Dirty Mary, Crazy Larry o El Sheriff Chiflado son ejemplos de esto), trabajo que se muestra en cámara, dando mucha más tensión gracias a ello a estas escenas. La fotografía juega con un aspecto muy claro, permitiéndonos ver todo en casi todo momento, aunque con muchas partes con fondos muy poco importantes o directamente desenfocados, muy en la línea de Tarantino y de muchos films exploitation. Destaca también el hecho de que algunos focos se hacen muy evidentes, cosa que ocurre también en Planet Terror, y que logra hacer más guiños a las cagadas técnicas. La música, también muy importante, aunque acompañando mucho más que mostrándose por encima de la historia, sigue el estilo habitual de los films de Tarantino con esa mezcla de estilos con temas clásicos principalmente sacados de los setenta, como sería Jeepster, de T. Rex.

En los trailers, el aspecto técnico está también muy trabajado en la intención de seguir con los homenajes a la exploitation, y así, destacaría negativamente Don’t, el dirigido por el sr. Wright, que no llega a tomarse en serio, y no define nada la película que se trata, recordándome a trailers como el de Tick…Tick…Tick… por la repetición cansina de motivos. El del sr. Zombie resulta excesivamente limpio y moderno, y el del sr. Roth sí consigue resultar exploitation en Thanksgiving, recordándome en su fotografía y asesinatos rituales extraños a El Hombre De Mimbre.

A nivel interpretativo, la parte de Rodríguez es la más floja, destacando positivamente Rose MacGowan y Freddy Rodríguez, especialmente ella en su evolución, y él en su dureza siempre divertida y exagerada. No obstante, el resto de personajes son mucho más flojos y así, por ejemplo, Josh Brolin fuerza mucho su personaje, sin saber definir su personalidad en ningún momento más allá del guión, cosa similar a la que le ocurre a Michael Biehn, quien exagera de un modo tremendo al sheriff y su odio irracional hacia El Wray (Freddy Rodríguez). En Death Proof, las actuaciones resultan más comedidas y naturales, también porque la historia lo requiere. De todos modos, Tracie Thoms en su estereotipo de negra sí lo exagera enormemente perdiendo credibilidad y contrastando con el resto (aunque dándole protagonismo, todo hay que decirlo) y Kurt Russell tampoco acaba de crear correctamente a Stuntman Mike, faltándole mucho de locura para lo que es el personaje. Como ya hice antes, destacaría a Zoe Bell, que aunque no se sobre dramáticamente, si muestra un muy buen trabajo en las escenas de acción (para eso es doble).

En resumen, una obra de homenaje para todo el cine exploitation y las dobles sesiones que dan nombre a la misma, muy divertida de ver para los zinéfagos en sus juegos referenciales y con un visionado colectivo más que interesante para comprender el espíritu de las salas Grindhouse, que es una pena no haber disfrutado en las salas de casi ningún lado.







PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 9.0
Técnica: 8.5
Guión: 8.0
Actuación: 6.5

TOTAL: 8.0

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