jueves, junio 25, 2009

Santa Sangre

Título: Santa Sangre


Director: Alejandro Jodorowsky


Año: 1989


País: México / Italia


Duración: 123












Fénix es un extraño hombre recluído en una institución psiquiátrica. De joven, vivió en un circo, donde su padre engañaba a su madre, una mujer profundamente religiosa, pero con un carácter brutalmente violento sometido a su marido. Cuando ella estalla, ambos acaban muriendo, quedando la tragedia grabada a fuego en la mente de Fénix, quien sufrirá para poder eliminarla y seguir adelante con su vida.

Este es el film más convencional de los 4 que se suelen considerar la filmografía básica de Jodorowsky. Esto no quiere decir que sea malo, al contrario, considero que es una pequeña joya, que además destaca entre las obras de su autor por ser la más idónea para adentrarse dentro de su personal universo. Y lo digo porque, de entrada, es un film que combina su universo propio, bizarro y personal de análisis psicológico y de profundización en la psique humana con una narrativa muy clara y sencilla que incluso nos permitiría acceder a un visionado válido sin necesidad de análisis simbólico para poder entender lo mínimo, como es el caso del resto de films básicos del director chileno.

De hecho, esta combinación, además de llevarlo a un punto más convencional a nivel psicofilosófico y narrativo, hace caer la película en un análisis mucho menos profundo en su temática que lo que podríamos ver en obras como La Montaña Sagrada (y a pesar de esto, llegando más allá que la mayoría de films que pueden ver por ahí). No obstante, estoy siendo excesivamente crítico con el film al compararlo con esas otras obras de Jodorowsky en lugar de analizarlo por sí mismo, que sería lo correcto, para seguir la estela del resto de críticas que procuro hacer. Así que me centraré.

A ver, de entrada, el film nos plantea, ya mediante un flashback brutal el origen de la relación de Fenix con su madre, dejando claro el punto de partida para la historia, en el momento en que él consigue comenzar a aceptar su realidad exterior y a pesar de ello sigue sin haber superado su complejo de Edipo y su identificación con la madre debida al mismo. Esta situación y la forma de la relación, no obstante a lo interesante, plantea ciertos recuerdos a otras obras medianamente conocidas, y sí, hablo de Psicosis, sin temor ya a spoilear a nadie a estas alturas. Es curioso, también, el planteamiento respecto al cambio que Fénix quiere hacer, ayudándose de subcultura popular en forma de cine en una escena de El Hombre Invisible.

De todos modos, hay que reconocer en Santa Sangre el hecho de que la historia se mueve de un modo lineal, llenándose aún así de elipsis que solo apreciamos al ver la historia retrospectivamente según avanza, y obligando al espectador a razonar constantemente dónde se encuentra la realidad y dónde la fantasía del protagonista, cuestión que se agradece, pues obliga a un diálogo constante con la historia para poder entender realmente lo que ocurre a Fenix, y no a sentarse y recibir un conjunto de imágenes y sonidos, y en cuanto termina ponerse a otra cosa. De hecho, querría destacar también los momentos de absoluto terror que llega a mostrar en varias ocasiones, gracias a este diálogo mental y psicológico.

Para esto, técnicamente sí reconozco que se trata de un film muy cuidado, que trabaja desde el punto de vista visual y de sonido en un conjunto muy bien elaborado, y que, sin necesidad de ser constantemente naturalista en este sentido, logra hacernos sentir lo que en el guión está planeado que sintamos. Sin embargo, en determinados momentos se queda a medio camino, pues muestra de un modo demasiado tradicional y convencional momentos de bizarrismo, haciendo perder fuerza a las buenas ideas que hay en ese sentido en el guión. Una pena, aunque de todos modos agradezco el cuidado para crear la atmósfera tan especial que rodea al film, con ese punto entre una locura onírica, con el ambiente circense, y toda la cuestión moralística castradora que representa la madre, logrado por medio de todo, desde la fotografía, hasta la música, incluída especialmente la interpretada delante de cámara.

Y es que esta es otra de las características curiosas de la cinta, las canciones cantadas delante de la cámara, y en especial para el público hispanoparlante, puesto que, aunque los diálogos están grabados en inglés (bastante macarrónico en ocasiones, pero esto incluso da una mayor personalidad extraña a todo el conjunto), las letras de las canciones están en español. Supongo que por facilidad para los actores y extras a la hora de cantarlas, además de dar una credibilidad respecto al hecho de que está ambientada fuera de los USA. La verdad es que es reseñable la dificultad de cara a los actores, y en especial de cara a Axel Jodorowsky y a Blanca Guerra para poder representar sus papeles, puesto que además de las canciones, hay partes de coreografía bastante compleja con las manos intercambiadas, que realmente hacen dudar de si es ella o él quien las mueve. Dramáticamente, no destacaría especialmente las actuaciones, pero sí que tienen momentos realmente buenos, en especial los dos protagonistas antes citados, gracias a la locura que sus papeles les obligan a representar.

Es decir, un film que plantea desde un nuevo punto de vista basado en la psique y su funcionamiento una idea que, aún sin estar excesivamente explotada ya es demasiado conocida, logrando llegar en gran medida al público, gracias a un muy cuidado trabajo tanto delante como, sobre todo, detrás de las cámaras.







PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 7.5
Técnica: 8.5
Guión: 9.5
Actuación: 8.5

TOTAL: 8.5

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