Mostrando entradas con la etiqueta Experimental. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Experimental. Mostrar todas las entradas

lunes, noviembre 24, 2014

Cineuropa 2014 (XVIII): 8mm-ko Errepidea (Carretera De 8mm)

Título: 8mm-ko Errepidea


Director: Ander Parody


Año: 2013


País: España (Euskadi)


Duración: 19









20 minutos de cortometraje rodado en 8mm, aprovechando una cámara y unos cuantos metros de película para, básicamente, recoger un viajecito de una pareja y con ello hacer una exploración del paisaje por medio de la cámara, con esa estética característica de los 8mm a la hora de devolvernos la imagen. Intentaría decir algo más, pero es que es lo que es.

Esto es una de esas obras que se pueden incluír en un punto medio mágico entre el documental, la videocreación y la realidad ficcionada. No aporta un montón, desde luego, y es más un entretenimiento estético y de exploración visual que otra cosa. No obstante, los medios que utiliza para ello y su duración hacen que el camino valga mínimamente la pena. Y qué es lo que utiliza? Pues lo dicho antes, unas imágenes grabadas con cámara de 8 mm, a lo que suma una banda sonora continua hecha externamente a las imágenes y unos intertítulos que nos muestran la relación entre los dos personajes, tanto entre ellos como con la propia obra.

Así, los elementos de una zona costera se vuelven importantes para la imagen, y las repeticiones en diferentes tomas, los pequeños enfrentamientos y los planos de naturaleza conforman un ensayo sencillo y directo. Nada nuevo bajo el sol, pero al menos interesante por su parte visual.


PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 6.0
Técnica: 7.0
Guión: 6.5
Interés: 5.0

TOTAL: 6.0

VER ENTRADA COMPLETA

domingo, noviembre 16, 2014

Cineuropa 2014 (VI): 15 Días En La Playa

Título: 15 Días En La Playa


Director: Flavia de la Fuente


Año: 2013


País: Argentina


Duración: 63









A veces hacer una sinopsis para resumir de qué va una peli es difícil. Otras no. Esta es de las segundas: Planos de una playa grabados durante 15 días, escogidos entre lo mejor grabado cada día, sin presencia humana, ni contexto, ni nada más que la imagen pura.

Si leyendo la sinopsis les parece que la obra no puede aportarles nada, pues ya pueden dejar de leer. No intentaré convencer a nadie de lo contrario. Esto es cine contemplativo llevado a su enésima potencia. Eso sí, del que da mala fama al cine contemplativo, del que hace que para tanta gente lo contemplativo se vuelva sinónimo de ver crecer la hierba. De ese cine que no solo es lento, sino también vacío, pretencioso y ramplón a más no poder. De aquí, lo único que podemos sacar bueno son unos cuantos planos preciosos que, aunque no sean más que esto, al menos estéticamente nos pueden llenar a nivel fotográfico. Afortunadamente son suficientes como para que nos mantengamos alerta un mínimo.

Vale, podemos hablar de la exploración de la autora del espacio, del análisis de los cambios sufridos con la variación del tiempo pasado, de las pequeñas diferencias que hacen que cada día sea distinto incluso en el mismo espacio... Sí, todo eso está ahí, pero no es lo que se muestra, sino lo que excusa el sentido de la obra. Porque aquí no apreciamos más variación que la meteorológica, ya que si bien es la misma playa, los únicos planos que se repiten son del mar. Así, los cambios estéticos entre cada día son tan grandes que no lo apreciamos más que como una continuidad, y los restantes, muestran el mismo lugar, vacío, sin historia que contar, sin nada salvo la propia estética de los planos y algunos pequeños detalles curiosos como una grabación que se lleva a cabo y que observamos, unos trabajadores que están en la playa moviendo arena o unas gaviotas que en su movimiento crean una cierta coreografía. Aun por encima, se trata de una peli que vi a las 4 de la tarde. En plena digestión, vamos. Querría saber el porcentaje de los que no nos dormimos en la sala, pero probablemente tienda a cero.


PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 5.0
Técnica: 7.0
Guión: 0.5
Interés: 0.5

TOTAL: 3.5

VER ENTRADA COMPLETA

miércoles, marzo 05, 2014

Ljubavni Slučaj Ili Tragedija Službenice P.T.T. (La Tragedia De Una Empleada Se Teléfonos)

Título: Ljubavni Slučaj Ili Tragedija Službenice P.T.T.


Director: Dušan Makavejev

Año: 1967


País: Yugoslavia


Duración: 69











Izabela (Eva Ras) es una telefonista de origen húngaro que ha conocido a un hombre turco, Ahmed (Slobodan Aligrudić). Se gustan mucho, hacen el amor, se enamoran, se van a vivir juntos... Todo parece bonito, pero al mismo tiempo se nos va hablando de temas como la sexualidad en la sociedad y la visión oculta de la misma, además de mostrársenos el descubrimiento de un cadáver en un pozo y explicarnos cosas sobre la descomposición de la carne (quizás metafóra social?).

Viendo películas como esta y teniendo un poco de idea sobre lo que se cocía en el interior de las dictaduras comunistas, uno puede llegar a imaginar el exilio inmediato de su director. Sin embargo, Makavejev aun aguantaría otros 2 proyectos dentro de Yugoslavia. Será que Tito estaba más ocupado llevando la contraria al Kremlin por aquel entonces, o que no era tan obsesivo con aquello que se saltaba el realismo socialista mientras no dudase de su liderazgo. El caso es que aquí, con un guión que funciona muy bien en su estructura, jugando con miradas y discursos a cámara de diversos tipos que se mezclan con la evolución de una historia y nos dejan entrever detalles sobre la misma, Makavejev consigue un film bastante redondo, con su experimentación, sus desnudos integrales, su pequeña crítica al sistema -uno de los personajes dice vivir en un sitio horrible por no ser un pez gordo ni tener enchufes a pesar de ser un funcionario público- y su estilización de las relaciones dentro de una Yugoslavia en la que conviven multitud de inmigrantes como los dos protagonistas.

Para ello, como digo, usa una mezcolanza de estilos muy interesante, abriendo ya con un discurso a cámara sobre la sexualidad y el interés de un estudioso sobre ella, para acabar viendo a nuestra protagonista y una amiga demostrando que son bastante más abiertas que el estudioso. La narración, discontinua pero sin llegar a incomodar, consigue que vayamos comprendiendo a qué vienen estas reflexiones, acercándonos a la historia en lugar de separarnos de ella y chocando estilísticamente. Por un lado, los discursos toman aire documental e incluso de reportaje, con personajes que hablan a cámara y voces narrando sobre montajes de imágenes. Por el otro, la visión de la parte más narrativa de la cinta es relativamente convencional, incluso algo descuidada en algún momento, aunque con algún plano soberbio en cuanto a manejo de tiempos y estructuras visuales. Pongamos como ejemplo uno en el que ella tiende la ropa mientras él pone música. Una pena el sonido, bastante pobre al menos en la versión que conseguí ver y además con un doblaje de los personajes que deja bastante que desear. Pero bueno, de todos modos funciona bien y se acopla al film sin problema. De las actuaciones, me gustaría poder opinar, pero mi serbocroata es más bien malo y solo podía entender ciertas palabras. Así que de fijarme en acentos y demás (lo digo porque al ser extranjeros esto probablemente sea de importancia en la actuación) pues nada. Pero al menos puedo decir que sobre todo Eva Ras está a un muy buen nivel en cuanto a lenguaje corporal, y teniendo en cuenta que es de ascendencia húngara y nació cerquita de la frontera, lo hará bien en cuanto al hacerse pasar por tal.


PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 9.0
Técnica: 7.5
Guión: 8.0
Actuación: 7.0

TOTAL: 8.0

VER ENTRADA COMPLETA

domingo, noviembre 24, 2013

Cineuropa 2013 (XIV): Costa Da Morte

Título: Costa Da Morte


Director: Lois Patiño


Año: 2013


País: Galicia


Duración: 81











La "Costa Da Morte" es una parte concreta de la geografía gallega que comprende algunas de las zonas más agrestes de nuestra costa. Si nos vamos a tópicos, la gente allí es ruda, suele vivir del mar (faenando, yendo a los percebes o realizando cualquier otra actividad relacionada) y sus tradiciones y fiestas siguen muy presentes en relación al paganismo aunque habiendo sido adoptadas por el catolicismo. Pues esto es un homenaje a ese paisaje tan especial que se forma en esa entrada abrupta del mar en la tierra y viceversa.

Personalmente, me da miedo esta tendencia cinematográfica según la cual para contar cosas ya no es necesario contar nada. Una tendencia según la cual unas imágenes bonitas yuxtapuestas en un orden casi azaroso y un ritmo pausado que nos obligue a pensar ya es suficiente. Una falsa aplicación de la poesía, en resumen. O quizás no tan falsa en ocasiones. Pues bien, obviamente digo esto porque en Costa Da Morte Lois Patiño es lo que nos ofrece: un montón de imágenes (algunas preciosas, hay que admitirlo) de paisajes de la Costa da Morte, con actividades tradicionales como los percebeiros, unos tíos yendo de caza, una cantera, pesca, una verbena... un poco un mural que nos llevaría a ver la realidad de la zona. Pero claro, como muestra de paisajes que es, solo de un modo tremendamente superficial, alejado y vacío, olvidando la humanidad que se debería respirar y que parecen querer transmitir algunas imágenes, en pos de un trabajo más estético.

Sumamos al mejunje unos diálogos que aparecen de vez en cuando, a medias entre el tinte documental y la ficción, casi siempre supuestamente pertenecientes a personajes que vemos alejados en los planos y que tienden a sonar demasiado forzados, aunque al menos sean útiles para dar un poco de ese toque humano que decía antes que faltaba. Por mucho que se quede lejos. Al final, la película nos deja el sabor de poder ser una especie de transfer directo desde una imaginaria exposición fotográfica con textos sobre el paisaje, algo tópico en ese género pero desde luego relativamente novedoso en formato audiovisual.


PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 7.0
Técnica: 7.5
Guión: 3.0
Actuación: 2.0

TOTAL: 5.0

VER ENTRADA COMPLETA

jueves, noviembre 21, 2013

Cineuropa 2013 (XII): El Futuro

Título: El Futuro


Director: Luis López Carrasco


Año: 2013


País: España


Duración: 68











A principios de los 80 la sociedad española estaba cambiando terriblemente. El período de la transición llegaba a su fin y la apertura había dejado ya su huella en la juventud y su forma de divertirse. En esta película vemos a esa juventud y esas nuevas maneras de enfrentarse al ocio en una fiesta en pleno 1982, año de elecciones.

Francamente, lo poco que se puede decir sobre esta película ya es más de lo que ella nos dice a nosotros. Gente bailando, bebiendo, fumando y esnifando en una fiesta, diálogos a medias que apenas se escuchan y música, mucha música. Al menos, bien escogida, con temas de grupos como Aviador Dro, Parálisis Permanente, Flácidos Lunes o Ataque de Caspa en lugar de irse a los tópicos de la movida. Eso es toda la película. Alguno de los pedazos de diálogos se pueden salvar, como el de los dos chavales hablando de ETA y las dos posiciones al respecto o algún momento equiparable a la situación laboral actual, pero poco más.

Además, su pretensión de darse un aire como de metraje encontrado termina por volverse en su contra al tratar excesivamente el negativo para estropear la imagen, siendo la parte final un simple continuo de saltos, errores de audio y fotogramas quemados, todo a propósito y con un fin un poco más experimental si cabe que el resto. En consecuencia, lo único que podemos sacar en claro son ciertos tintes de pensamiento al respecto del cambio social que suponen estos últimos 30 años en cuanto a las relaciones, siendo la situación actual algo originado en aquellos días. Pero es que como casi ni vemos relaciones en la película, tampoco podemos comparar más allá de lo que nosotros, como espectadores, llevemos en nuestra cabeza. Al menos, disfrutemos de la música mientras nos deja el montaje.


PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 6.0
Técnica: 3.0
Guión: 1.5
Actuación: 2.0

TOTAL: 3.0

VER ENTRADA COMPLETA

viernes, noviembre 15, 2013

Cineuropa 2013 (VII): Los Ilusos

Título: Los Ilusos


Director: Jonás Trueba


Año: 2013


País: España


Duración: 93











Un director de cine llamado León (Francesco Carril), en medio de una especie de crisis personal, es el protagonista de esta historia donde su vida y la de sus allegados va delimitándose en torno al día a día, a buscar algún pequeño resquicio al que atarse para vivir, a preparar una nueva historia, conseguir un papel, hablar con esta actriz o aquella... Todo, al mismo tiempo que vemos cómo el universo interno del film se relaciona completamente con el propio hecho de la grabación, con el repetir de las tomas y rompiendo los principios narrativos tradicionales para dar rienda suelta al film como entidad.

Los Ilusos es una película, ante todo, fruto del día a día. Del día a día de sí misma. Una película que se fue conformando a medida que el rodaje iba evolucionando, que solo nace de una idea y solo muere cuando ya no hay más bola que rascar. Y cuya vida se ve indefectiblemente ligada a la mesa de montaje. Porque ahí es donde están los principales valores de la cinta, en su falta de intención de contarnos nada y sin embargo hacerlo, jugando con la narrativa alterándola y manoseándola como si fuese un trozo de plastilina, mostrando una y otra vez claquetas dentro del plano, disertaciones sobre el cine, cortes de imagen sobre continuidad de sonido, diferentes tomas de una misma secuencia...

Eso sí, el nivel de pretenciosidad que se deriva de todo ello, y especialmente del guión es elevadísimo. Citas aquí y allá, intelectualidad caduca, reflexiones más bien vacías sobre la vida y el cine y, eso sí, un par de guiños más cínicos a la propia pretensión que, colocados ahí en medio, uno ya no sabría decir a ciencia cierta hasta donde lleva la ironía y hasta donde la crítica real. Con ello, una historia pequeñita, fruto de unos amigos divirtiéndose con la cámara, mostrándose ante ella y dejando clara constancia de la simplicidad de la vida aun a pesar de esa actitud elevada. Las actuaciones, por cierto, a un nivel totalmente lleno de altibajos, aunque en consonancia con ese aire amateur con el que Jonás Trueba ha sabido adornar todo el conjunto.


PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 7.5
Técnica: 6.0
Guión: 6.5
Actuación: 7.0

TOTAL: 7.0

VER ENTRADA COMPLETA

miércoles, noviembre 21, 2012

Cineuropa 2012 (XI): Fóra

Título: Fóra


Director: Pablo Cayuela / Xan Gómez Viñas


Año: 2012


País: España (Galicia)


Duración: 95










(Nota: Obviamente, este no es el cartel oficial de la película,
solo corresponde a las letras de título, alargadas por cierto por este blog)

El Hospital Psiquiátrico de Conxo, situado en la zona sur de Compostela, es el más antiguo de los centros de este tipo de Galicia, datando de 1873. Por supuesto, en estos casi 140 años de historia como manicomio (antes fue un monasterio) la ciencia y la psiquiatría fue evolucionando y por ende el Psiquiátrico fue testigo de estos cambios. En este documental vemos ese cambio, centrándonos en momentos claves como fueron la 2ª República o las reformas llevadas a cabo en los años 70. Momentos que marcaron el devenir del hospital, pero también de su pueblo (desde 1925 barrio de Compostela) y por supuesto de sus pacientes y trabajadores.

Temo, en primer lugar, que este documental peque de cierto toque localista que a mí, como compostelano, se me pueda escapar. Pero bueno, es que no es fácil escapar de la significancia que tiene para mí el Hospital Psiquiátrico de Conxo. Ni yo, ni me temo que ningún compostelano, pues es un lugar mítico e indispensable de la ciudad y su vida hasta el punto de que no se pueda decir que se va a Conxo sin comentarios jocosos o a llegar a inspirar una expresión como Conxo: Capital Mundial Da Movida Mental. El documental juega en gran medida con eso, y probablemente fue el motivo por el que llenó sala en este estreno dentro del festival compostelano (Dani Villaverde y servidor pensamos que tendríamos que irnos de cañas).

Los directores Pablo Cayuela y Xan Gómez Viñas plantean una narración que juega con material antiguo filmado, escritos, entrevistas e incluso la lectura de textos y un programa de Televisión Española del año 83 en su desconexión territorial gallega. Y juegan con ellos en el sentido más ambiguo de la palabra, puesto que el documental funciona en su totalidad desde una perspectiva de la experimentación, mezclando todo ello de manera casi lúdica como creadores pero con un discurso que se hila bastante bien. El problema es que ese nivel de experimentación tan elevado parece irse de las manos cuando asistimos a esas lecturas de fragmentos durante minutos (y con la lectora en imagen) o vemos también varios minutos (creo que bastante más de 5) del programa, donde discuten personajes implicados en las reformas que en los años 70 sufrió el centro. El problema es que la exposición continuada a ese ritmo disperso y a esos discursos demasiado largos y tendentes a lo literario acaban perdiendo al espectador a poco que se permita no tener el cerebro en clave de atención absoluta. Y es complicado exigir ese nivel de atención durante más de 90 minutos, sobre todo cuando no se aprovecha para profundizar absolutamente en ninguna de las posibles tramas de investigación que plantea el documental.


PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 8.5
Técnica: 5.0
Guión: 5.0
Interés: 6.0

TOTAL: 6.0

VER ENTRADA COMPLETA

jueves, junio 09, 2011

Jacarandá

Título: Jacaranda


Autor: Shiriagari Kotobuki


Año: 2002-2004


País: Japón


Edición: Dolmen


Tomos: Integral de 320 pag.









Un día, en algún lugar de Tokio, comienza a nacer, en medio del asfalto, un brote. Rápidamente alcanza un tamaño considerable, y sus raíces, extendiéndose por el subsuelo, comienzan a sembrar el caos. Lo que en un principio solo eran baches, rápidamente aumentan de tamaño y se suceden los derrumbamientos y las explosiones provocando un escenario dantesco, mientras el árbol sigue creciendo hasta un tamaño absurdamente grande.

Pensar en comprar bolsos cuando la ciudad se va a destruir... Bonita sociedad la nuestra.


Si buscan en la Wikipedia, encontrarán que el Jacarandá es un género de árboles típicamente sudamericanos. Bueno, eso y muchas más cosas, pero si quieren lo miran allí. Y por algún motivo, no se si relacionado con su origen o solo por sus características, es el árbol que Shiriagari Kotobuki pensó perfecto para destruir Tokio. Bueno, una versión grande, como lo es Godzilla a un lagarto normal, y solo una parte de Tokio. Y si, se que la comparación a Godzilla, tratándose de un producto japonés sobre algo gigante, es muy fácil. Pero es que el mismo autor lo hace en una explicación que está al final del volumen.

Porque lejos de lo que puede parecer en un comienzo, esta es una obra que se ve beneficiada por una explicación, pues su simbolismo y la forma en que está narrada su historia no ayudan precisamente a comprender lo que el autor quería decir. Todo transcurre casi sin ningún diálogo, y muchas de las viñetas son simples muestras de destrucción masiva, llegando a un final sorprendente y que no hace sino enfatizar esa extrañeza e incomprensión tras las 300 páginas aproximadas que dura.

Lo que hace Kotobuki es crear en un comienzo una crítica dura y directa a la sociedad actual, a los medios de comunicación e insensibilidad social. Esto, hasta que estalla de repente la catástrofe, en forma de brote primero, pero rápidamente más grande, de modo que las viñetas sin diálogo que comentaba antes van ganando protagonismo, y cada vez nos encontramos con algo que ocurre más rápido, y de un modo más caótico, pero siempre visual, llegando a un final donde de repente la calma se mezcla con la velocidad de lectura que traíamos, consiguiendo un efecto cojonudo en la evolución del relato.

Trenes contra árboles gigantes, está claro quien gana no?.


Los dibujos empleados para contar esto, tremendamente eficaces en cuanto a su capacidad de transmitir movimiento y dinamismo, y ayudando por tanto en ese caos que se presenta. Además, en cuanto a los personajes humanos, tremendamente expresivos en sus expresiones. Incluso en ocasiones llega a recoger elementos expresionistas en la forma de alargar y alterar las líneas, tanto de la gente como de los objetos.

Eso sí, por culpa de todo esto, llegando a hacer que el lector se pierda, debido al excesivo caos de algunas viñetas donde no llegamos a saber realmente qué se está representando, si es un coche o un edificio reventando, de donde viene la explosión… Además, esas caras, si bien son muy expresivas como decía arriba, también reconozco que resultan excesivamente bidimensionales, restándole en alguna ocasión unión con los fondos y haciendo que parezcan más pegotes ahí colocados que personajes de la historia.

Y eso que la catástrofe no cuadra en festivo.


De todos modos, estos personajes, tampoco llegan a tener interés por sí mismos en casi ningún caso, y solo alguno nos podrá interesar durante un par de páginas a lo sumo. Porque realmente, los humanos de la historia representan esa sociedad masificada, especialmente en la capital nipona, y no importan por individuos, sino como anécdotas concretas de una catástrofe que acaba por unirlos como una sola víctima colectiva. Y ese efecto lo consigue también mediante la despersonalización de los mismos en gran parte de las viñetas.

Es por esto que, realmente, no llegamos a sufrir pena con casi ningún momento, en ese estilo de narración televisiva que criticaba al comienzo donde la tragedia más absurda se mezcla con mujeres ligeras de ropa, soft news y políticos largando (añadiendo algo de deporte), de modo que nada tiene importancia y lo poco que nos pueda interesar una noticia por dolor o preocupación nos lo quita la siguiente con risa o alicientes sexuales. Sin embargo, el estilo de Kotobuki sí nos consigue transmitir un aura de violencia en todo que nos hace ver la intención de destrucción del autor. A lo que se suma, también, el aire de calma y respiración en algún momento concreto, destacándose además las partes oscuras y las luminosas a este respecto.

Con todo, consigue una unidad narrativa acojonante en cuanto a contenido, rápida en cuanto a narración, y que si se le debería echar algo en cara, es que tanta destrucción y una evolución de la misma tan continua, acaban por resultar algo monótonas en la parte central, donde sabemos que todo va a seguir igual y solo pasamos páginas alucinando con esa violencia y deseando que algo rompa con la continuidad.

A esto me refería con lo difícil que es seguirlo en ocasiones.


Resumen:

Un manga extraño y con el estigma de resultar muy personal para el autor, donde la violencia, el caos y la destrucción se mezclan con elementos de crítica social y simbolismos que el propio Kotobuki necesita explicar en un anexo, consiguiendo una unidad coherente e interesante. Narrado de tal forma que si se le debe echar algo en cara es, principalmente, la excesiva repetición de motivos en alguna parte, y un dibujo algo confuso para tanto caos en más de una viñeta.




PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 9.5
Dibujo:: 8.0
Guión: 7.5
Personajes: 7.5

TOTAL: 8.0

VER ENTRADA COMPLETA

miércoles, enero 12, 2011

Enter The Void

Título: Enter The Void


Director: Gaspar Noé


Año: 2009


País: Francia / Alemania / Italia


Duración: 161









Oscar (Nathaniel Brown) es camello en Tokio. Vive con su hermana Linda (Paz de la Huerta) después de muchos años, desde que fueron separados de críos tras la muerte de sus padres. Un día que va a pasarle drogas a un amigo con el que ha discutido, la policía le atrapa en un baño y acaban por dispararle. A partir de aquí, Oscar, o más bien su consciencia, irá atravesando las distintas etapas de la muerte, coincidentes con lo que le contó su amigo Alex (Cyril Roy) sobre el Libro Tibetano De Los Muertos.

Ya desde los créditos, toda una experiencia de lo extraño.


Ya se que esta peli ya la analicé someramente en el contexto del maratón de Cineuropa. Pero de todos modos, es una obra que merece algo más, y no podía resistirme a plantear un análisis completo y riguroso (además de largo y lleno de chapas innecesarias que me hagan sentir bien conmigo mismo). Principalmente porque, desde mi punto de vista, y sobre todo a nivel técnico y de originalidad, supone una de esas pelis únicas en su especie, situándose directamente entre cosas irrepetibles e incomparables como Mulholland Drive, Persona o La Montaña Sagrada.

Porque sí, hay muchas películas sobre drogas. Desde Miedo Y Asco En Las Vegas, hasta Réquiem Por Un Sueño o Trainspotting, cada una mostrándonos los efectos de distintas drogas duras desde su propio punto. Pero nunca perdiendo la psicodelia y el extrañamiento de la realidad como punto de partida para ello. Y por supuesto, dentro de estas, estaba presente la relación de las drogas con la muerte, que es algo habitual dentro de todas las culturas. Pero en Enter The Void, Gaspar Noé intenta ir más allá, en un producto nada comercial, sino de pura creación personal, donde la muerte es lo que se nos muestra bajo el contexto de las drogas y no al revés, tomando de partida, como los chamanes hippies de los 60, el Libro Tibetano De Los Muertos.

El cine como recurso para consumir drogas sin necesidad de joderse el cuerpo.


Antes de nada, admito no haber leído el contenido del Libro Tibetano De Los Muertos, o Bardo Thodol para los amigos, pero por lo poco que sé, la explicación y la adaptación aquí dada es más bien libre, al no contar con elementos clave como las apariciones de los ángeles buenos y malos en los distintos estados, y presentarse más como un viaje astral donde el alma vaga por el mismo mundo que ha dejado. De todos modos, esto tampoco hace variar la película, puesto que la aproximación es subjetiva y de hecho nos la presenta al comienzo Alex, y deja así claro qué es lo que vamos a ver y en qué orden ocurrirá todo. Y con qué motivo.

Psicodelia para el s. XXI!


Así queda delimitado el devenir de los 160 minutos de absoluta subjetividad que nos presenta Noé, planteándolo todo absolutamente, desde el punto de vista de Oscar, que si bien podríamos verlo como protagonista, realmente está ausente de muchas de las partes relatadas, con lo cual casi se podría analizar dando el protagonismo de la cinta a Linda. Pero esto es otra discusión. Lo que decía es que se nos muestra todo, desde los momentos de drogarse con DMT y su viaje, hasta la muerte, sus recuerdos, y todo su proceso de reencarnación. De hecho, es interesante destacar cómo entre sus recuerdos se eliminan todas las partes de la adolescencia y el cómo llegó a Tokio, a pesar de que en principio deberían ser relevantes. De este modo, se permite algo más de coherencia y acepta un poco de narrativa fílmica más convencional, creando una forma de ver quién era Oscar y quienes le rodeaban desde un montaje fragmentario que responde al devenir subconsciente de su consciencia aún activa.

Toda esta parte, rodada de un modo absolutamente impersonal, viendo a Oscar desde su nuca y reviviendo todo para saber qué ocurrió, da pie a una continuación a la que pasa con suavidad, para mostrarnos la vida que siguen los restantes personajes una vez muere Oscar. Aquí, se convierte en algo aún más impersonal si cabe, con visión desde el aire y un gran trabajo de cámara, con movimientos tanto físicos como de lente casi imposibles y que ayudan en la tranquilidad y la ausencia de fuerza que tiene todo el film, planteando lo poco importante que es el mundo para esa consciencia ausente del mismo, y quedándose en esta idea hasta el final, aunque metiendo algún otro retazo de memoria que incluso redunda en lo ya mostrado.

Vean, el diseño de un espacio en función de su luz.


Para esto, un trabajo técnico casi perfecto, donde Noé coge parte en casi todos los aspectos como es habitual, y plantea muchas de las partes como grandes planos secuencia donde la cámara, que él mismo maneja, solo observa lo que ocurre, o nos introduce en la visión subjetiva, como decía antes, de Oscar y de su consciencia. Además, el trabajo de arte que hace Marc Caro y el de fotografía de Benoît Debie ayudan enormemente en toda la pretensión de ausencia del mundo, al colocarnos en ese punto de las drogas donde solo las sensaciones cuentan, y todo lo externo parece alejarse y no importar.

También el montaje, hecho a medias por parte del propio Gaspar Noé y Marc Boucrot son esenciales en toda esta pretensión narrativa, mezclando a la perfección esa idea y trabajo de cámara que comentaba antes con los efectos visuales, hechos en BUF, y consiguiendo en todo momento el ritmo y tono lento y pausado que necesita la peli. Además, todo el trabajo con estrobos que se mete ya desde los créditos, los parpadeos o los cambios a recuerdos, con ese accidente recuperando la atención del espectador cuando es necesario, consiguiendo enlazar y dar coherencia a todo como la experiencia audiovisual que es la película. De hecho, incluso los viajes a través de las luces me resultaron mucho menos incómodos y repetitivos en esta segunda visión que en la primera, y no se les puede negar lo interesante para cambiar de escena y saltarse la continuidad del espacio-tiempo. Por cierto, mención aparte merece ese momento de efecto digital del interior del coño, viendo la penetración desde dentro y el viaje de los espermatozoides, rayando en el absurdo, y siendo un claro ejemplo de la provocación que le gusta a Noé, pero sin embargo justificado por la acción y la narración.

Como representar la ida de olla de un drogado? Todo el mundo sabe que con ojos de pez.


El sonido también es básico para la intención de extrañamiento que tiene la cinta, con un constante ruido electrónico de frecuencias de fondo, que nos coloca todo en ese punto de ensoñación y onirismo, variando en relación al tipo de secuencia y al caso que la cámara le hace, e incluso pasando a convertirse en la fuente principal de la percepción. Respecto a los sonidos propiamente de la historia, jugando también muy acertadamente con la situación de los personajes respecto a la situación de la cámara, y de hecho resultando muy interesante por esos cambios al movernos por los espacios de acción.

El trabajo de los actores, aunque secundario para la narración tal y como se plantea, también muy interesante por todo ese trabajo con secuencias largas sin cortes, y donde destaca por tiempo en pantalla Paz de la Huerta, que está especialmente bien en las secuencias más dramáticas, y se hace creíble en su esencia de joven inmadura que se va enfrentando a la vida. Por su parte, Nathaniel Brown, muy coherente en todo momento, y transmitiendo poco, pero también con la dificultad de trabajar casi todo el tiempo de espaldas a cámara, o en off, y a pesar de lo cual llega a tener un mínimo de profundidad.

A que desde fuera no parece tan acogedor?


De los restantes, Cyril Roy, muy bien dentro de su personaje de yonki intelectual, y muy natural en todo momento, y Olly Alexander que acaba estando excesivo en muchos de los momentos en que aparece, sí parece ser un adolescente perdido en un mundo extraño a él. De los demás, Masato Tanno y Ed Spear con poco tiempo pero al menos haciéndose creíble, y como gran sorpresa la cría Emily Alyn Lind, que parece que cada vez que sufría la habían traicionado realmente para conseguir esas actuaciones tan crudas y realistas. Pero no me malinterpreten, también está muy natural en los momentos más calmados. Pero ahí ya es más común conseguirlo. De verdad, una de las mejores actuaciones infantiles que haya visto nunca. Los demás, sin ser nada destacable a este nivel, muy bien en sus papeles y sin resultar forzados en ningún momento.

Y además, con sexo explícito. No le falta nada!



Resumen:
Una película tremendamente arriesgada, única y compleja en su realización, que si peca de algo es de un guión no todo lo profundo y complejo que podría, pero que suple perfectamente con la experiencia audiovisual que resulta en su forma narrativa y el desarrollo técnico para llegar a ella.





PUNTUACION

Originalidad/Riesgo: 10.0
Técnica: 9.5
Guión: 8.0
Actuación: 8.0

TOTAL: 9.0

VER ENTRADA COMPLETA
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...